En vísperas del Día Nacional del Pisco, que se celebra cada cuarto domingo de julio, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) difundió una guía de verificación para que los consumidores distingan un pisco con Denominación de Origen de productos adulterados o mal etiquetados, justo en la temporada de mayor consumo del año por Fiestas Patrias.
La entidad recordó que el pisco fue la primera Denominación de Origen reconocida en el país, otorgada el 12 de diciembre de 1990, un antecedente que sentó las bases del actual sistema de protección de bebidas espirituosas peruanas y que hoy respalda las disputas internacionales de Perú por el uso exclusivo del nombre frente a otros países productores.
La primera recomendación apunta a la etiqueta: debe incluir la frase "Denominación de Origen Pisco", el número de certificado de autorización de uso, el tipo de pisco —puro, mosto verde o acholado—, la variedad de uva pisquera, el valle de la bodega productora, el año de cosecha y el registro sanitario. La segunda recomendación se centra en el envase: solo puede comercializarse en botellas de vidrio o cerámica selladas, sin daños ni señales de manipulación, quedando prohibida su venta en plástico, galoneras, tanques o a granel.
La tercera clave es organoléptica: un pisco auténtico debe presentarse claro, limpio, brillante e incoloro; cualquier turbidez, sedimento o partícula visible es indicio de un proceso defectuoso o de adulteración. Esto se explica por la naturaleza del destilado: a diferencia de otros aguardientes de uva, el pisco se obtiene mediante una única destilación, sin adición de agua, azúcares ni otros aditivos que rebajen o modifiquen su graduación alcohólica natural, lo que exige un control estricto sobre la fermentación y el corte del destilado en el alambique para preservar su perfil aromático.
La cuarta y quinta recomendación se dirigen al canal de compra: adquirir el producto en establecimientos formales y exigir siempre el comprobante de pago, además de desconfiar de imitaciones. El organismo reiteró que el pisco solo puede elaborarse en zonas geográficas autorizadas —la costa de Lima, Ica, Arequipa y Moquegua, junto con los valles de Locumba, Sama y Caplina en Tacna— utilizando exclusivamente las ocho variedades de uva pisquera permitidas por la norma técnica peruana.
Estas alertas de consumo llegan en un momento de resultados dispares para la industria, la producción nacional de pisco creció 24,28% entre enero y mayo de 2026 frente al mismo periodo de 2025, un repunte que se aceleró desde marzo tras un arranque de año más débil. Sin embargo, las exportaciones no acompañaron ese dinamismo: durante el primer semestre, los envíos al exterior sumaron cerca de 3,7 millones de dólares en valor FOB, con una caída superior al 23% frente a igual periodo del año anterior, y un retroceso de 24,6% en volumen.
Estados Unidos, principal comprador con 38,6% del valor exportado, redujo sus compras en 24,7%, mientras España y Países Bajos concentraron en conjunto más de 28% de los envíos. China, en contraste, incrementó sus importaciones en más de 23%, aunque todavía representa una fracción menor del total.
El contraste entre una producción interna en expansión y un frente exportador contraído refuerza el argumento de los gremios vitivinícolas: la denominación de origen y el control de calidad no son solo un requisito regulatorio, sino un activo comercial que distingue al pisco peruano frente a la competencia internacional y sostiene su posicionamiento como bebida premium en los mercados donde compite con otros destilados de uva.



