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Trigo chileno gana terreno en la alimentación de salmones

Chile Cárnicos

La salmonicultura chilena, segundo producto de exportación del país después del cobre, abre una nueva vía de integración con el agro nacional que podría transformar la matriz de insumos de la industria en los próximos años.

Un estudio presentado por el Consejo del Salmón, elaborado por el economista Rodrigo Krell, proyecta que la demanda nacional de trigo destinado a la fabricación de alimento para salmones podría llegar a 230.000 toneladas si se profundiza el reemplazo de materias primas importadas por producción local, beneficiando principalmente a agricultores del centro y sur del país.

El hallazgo se presentó durante el encuentro "Alianza AgroSalmón: una oportunidad para el crecimiento país", donde también se dio a conocer la hoja de ruta AgroSalmón 2026-2027, orientada a fortalecer el vínculo productivo entre la agricultura y la acuicultura. Del encuentro participaron el ministro de Agricultura, el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura y la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, quienes coincidieron en que la iniciativa ya cuenta con planificación concreta para avanzar de la confianza institucional hacia proyectos productivos específicos.

Una matriz alimentaria que ya depende del campo

Actualmente, cerca del 60% del alimento utilizado por la industria salmonera corresponde a ingredientes de origen vegetal —principalmente trigo, soya, canola y raps—, aunque una porción relevante de esas materias primas todavía se importa. Desde la Región de Ñuble hasta Los Lagos, unas 80.000 hectáreas agrícolas ya se destinan al cultivo de insumos para la alimentación de salmones, una superficie que sustituye progresivamente a la harina y el aceite de pescado en las dietas de cultivo.

Esa transición desde ingredientes marinos hacia insumos vegetales no solo diversifica la cadena de suministro: según cifras del sector, la producción de salmón utiliza hasta 13 veces menos agua y genera una huella de carbono diez veces menor que otras fuentes de proteína animal, un argumento que gana peso en mercados internacionales cada vez más exigentes en sostenibilidad.

Ciencia aplicada a la formulación de dietas

El potencial del trigo como insumo no es solo un tema de disponibilidad agrícola, sino también de investigación aplicada. Equipos de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile han trabajado en identificar variedades de trigo con perfiles nutricionales óptimos para la formulación de dietas de salmónidos, en colaboración con el Instituto Tecnológico del Salmón y centros de investigación agropecuaria.

Ese trabajo conjunto entre academia, industria elaboradora de alimentos —que incluye a las principales firmas proveedoras del rubro— y gremios agrícolas apunta a resolver un desafío técnico central: producir localmente insumos que cumplan con los mismos estándares sanitarios y nutricionales que los importados.

Una industria con cifras que respaldan la apuesta

El momentum del sector salmonero le da urgencia a esta integración. La industria reportó exportaciones por más de US$6.371 millones, además de una inversión en investigación, desarrollo e innovación que superó los $17.095 millones, un 155% más que el año anterior, junto con el 100% de su biomasa certificada internacionalmente.

Ese nivel de inversión coincide con un objetivo declarado del sector: reducir la dependencia de insumos importados, que en algunos programas tecnológicos se ha estimado en torno al 85%, mediante el desarrollo de una "tercera industria" que articule capacidades agrícolas y acuícolas del sur austral.

Para el agro chileno, la oportunidad es doble: capturar una demanda creciente y estable, y posicionarse como proveedor estratégico de una de las industrias exportadoras más relevantes del país.

Si la hoja de ruta AgroSalmón logra ejecutarse según lo proyectado, el trigo cultivado en el centro-sur podría duplicar su participación en la alimentación de salmones durante los próximos años, consolidando un encadenamiento productivo que beneficia tanto a la agricultura regional como a la competitividad de la salmonicultura nacional.

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