FoodNewsLatam - Yuka revela los aditivos más riesgosos en productos que se venden en México

Yuka revela los aditivos más riesgosos en productos que se venden en México

México Ingredientes

Una aplicación que ya escanea y evalúa más de 600 mil productos comercializados en México puso el foco sobre un puñado de sustancias que aparecen de forma recurrente en alimentos ultraprocesados y en productos de cuidado personal.

Yuka, la app que traduce el contenido de las etiquetas en calificaciones de semáforo, identificó las familias de aditivos que con mayor frecuencia obtienen su calificación de riesgo alto, en un mercado donde ese tipo de ingredientes tiene una presencia particularmente extendida.

Entre los conservadores más señalados están los nitritos y nitratos utilizados en carnes frías y procesadas, sustancias que distintas autoridades sanitarias, incluida la Organización Mundial de la Salud, consideran probablemente carcinogénicas. También aparecen los colorantes artificiales como el Rojo 40, el Amarillo 5 y el Amarillo 6 —presentes en refrescos, dulces, botanas y cereales—, que cumplen una función únicamente estética y que la Unión Europea obliga a advertir desde 2010 por su posible relación con la hiperactividad y los déficits de atención en la infancia. A la lista se suma el dióxido de titanio, usado para blanquear dulces, chicles y salsas, prohibido en alimentos dentro de la Unión Europea desde 2022 tras ser declarado no seguro por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, aunque continúa permitido en la mayoría de los países, México incluido.

Los edulcorantes artificiales completan el cuadro de mayor preocupación. El aspartame y la sucralosa, habituales en bebidas light y productos lácteos, se promocionan como sustitutos saludables del azúcar, pero la evidencia acumulada apunta en otra dirección: la OMS clasificó al aspartame como posible carcinógeno y lo ha vinculado con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, motivo por el cual las autoridades de salud tampoco lo recomiendan como estrategia de control de peso. Junto a ellos, los emulsificantes de lácteos, salsas y bebidas vegetales, y los aditivos fosfatados de panadería, quesos procesados y refrescos, se asocian con una ingesta de fósforo muy superior a la recomendada, lo que puede derivar en daño renal y mayor riesgo cardiovascular.

El contexto mexicano vuelve especialmente relevante este análisis. El país está entre los mayores consumidores de refrescos del mundo, con bebidas azucaradas que representan cerca del 70% del azúcar añadida en la dieta nacional y hasta el 40% de las calorías infantiles provenientes de ultraprocesados, según cifras de UNICEF. Justamente por esa magnitud del problema, México introdujo en 2020 el etiquetado frontal de advertencia obligatorio para productos altos en azúcar, sodio o grasas saturadas, una medida que, según estudios del Instituto Nacional de Salud Pública, ya elevó el consumo de agua embotellada y redujo el de refresco, además de reducirse en 1.3 millones el número de personas con obesidad atribuible a la política. La norma también empujó a las principales transnacionales del sector a reformular buena parte de su portafolio: más de la mitad ha reducido calorías, sodio, azúcares añadidos y grasas saturadas desde su entrada en vigor.

En el terreno del cuidado personal, la lista de sustancias que preocupan a Yuka incluye a los parabenos —con el butilparabeno clasificado como disruptor endocrino en la Unión Europea—, los antioxidantes BHA y BHT, las siliconas cíclicas como el D4, conservadores alergénicos como la metilisotiazolinona, filtros UV como la oxibenzona y el octocrileno, sales de aluminio en antitranspirantes y compuestos PFAS de alta persistencia ambiental.

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