En el universo de la industria alimentaria brasileña, pocas historias empresariales resultan tan reveladoras como la de Lactalis, la compañía francesa, controlada por la discreta familia Besnier, no solo lidera la producción de lácteos en el país, sino que ha convertido a Brasil en uno de sus pilares estratégicos a escala global, con una apuesta sostenida de capital que transforma cadenas productivas, genera empleo rural y redefine los estándares del mercado.
El grupo Lactalis superó por primera vez en sus 92 años de historia los 30.000 millones de euros en facturación durante 2024, alcanzando los 30.300 millones de euros, lo que representó un crecimiento del 2,8% respecto al año anterior. Con ese resultado, la compañía se posicionó como la novena empresa alimentaria más grande del mundo. En 2025, profundizó esa tendencia al registrar ingresos de 31.200 millones de euros, con un crecimiento del 2,9%.
Brasil ocupa un lugar central en ese tablero. Lactalis Brasil es actualmente el líder en captación de leche en el país, resultado de una estrategia de adquisiciones metódica: en 2019 incorporó Itambé; en 2021, Confepar; y en 2023 asumió las operaciones de DPA Brasil, quedando a cargo de la fabricación y distribución de productos como Chambinho, Chamyto y Chandelle, además de líneas refrigeradas de Nestlé, Ninho y Molico. Hoy, su portafolio reúne marcas con profundo arraigo en el consumidor brasileño: Batavo, Parmalat, Elegê, Itambé, Président y Cotochés, entre otras.
La escala productiva es significativa. El gobierno del estado de Rio Grande do Sul y Lactalis Brasil anunciaron una inversión de 400 millones de reales en esa región, con el objetivo de elevar la producción de 304.000 toneladas en 2024 a 453.000 toneladas en 2028, lo que implicaría aumentar la captación de leche de 900 millones a 1.300 millones de litros anuales. Para ello, la empresa mejorará sus cinco plantas industriales en los municipios de Teutônia, Tapera, Três de Maio, Santa Rosa e Ijuí.
En total, las inyecciones de capital recientes para ampliar sus plantas de leche UHT y queso en el sur del país suman 400 millones de reales y 55,3 millones de dólares, el se dinamismo inversor responde a tendencias de consumo bien identificadas. El crecimiento proyectado del sector lácteo brasileño hacia 2026 proviene principalmente de productos de mayor valor agregado, como quesos, yogures y bebidas lácteas funcionales y proteicas. En ese segmento, Lactalis consolidó su liderazgo impulsada por el éxito comercial de Itambé Zero y Parmalat Fit, así como por el posicionamiento de la marca Galbani.
La compañía también opera con plena conciencia de su peso regional. Brasil mantiene la hegemonía en el sector lácteo latinoamericano, representando más del 61% de los ingresos de la región, y Lactalis es uno de los actores que encabezan esa consolidación.
A nivel global, el grupo no frena su expansión. En América —Norte, Centro y Sur— superó por primera vez los 10.000 millones de euros en ingresos en 2025. En Estados Unidos, completó la adquisición del negocio de yogures de General Mills —que incluye las marcas Yoplait, GoGurt, Oui y :ratio, unos 1.000 empleados y dos plantas de producción— por aproximadamente 1.200 millones de dólares en ventas anuales.
Para Brasil, el mensaje de fondo es nítido: Lactalis no está de paso. Con décadas de inversión acumulada, una red industrial extendida por varios estados y marcas que forman parte de la cultura alimentaria cotidiana, la empresa francesa ha construido en suelo brasileño algo más que una operación rentable: una presencia estructural que sostiene cadenas agropecuarias, dinamiza economías regionales y contribuye a consolidar al país como cuarto productor mundial de leche.



