La creciente dependencia de México respecto a las importaciones de alimentos, particularmente provenientes de Estados Unidos, se ha convertido en un factor de riesgo estructural para la seguridad alimentaria nacional, advirtió Luis Eduardo Cavazos Morales, presidente de la Unidad Avícola de Allende y director ejecutivo de Huevo Allende.
Durante una conferencia en la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila, el empresario expuso que la combinación de brotes sanitarios, baja inversión productiva y estancamiento tecnológico ha reducido la capacidad del país para abastecer su demanda interna de proteínas animales, especialmente huevo y carne de ave. Este déficit ha obligado a incrementar la importación de insumos estratégicos como granos forrajeros —principalmente maíz amarillo y soya—, esenciales para la alimentación avícola.
México figura entre los mayores consumidores de huevo a nivel mundial, con un consumo per cápita superior a los 23 kilogramos anuales, lo que intensifica la presión sobre la cadena de suministro. Sin embargo, la producción nacional enfrenta limitaciones derivadas de enfermedades como la influenza aviar de alta patogenicidad, que ha provocado sacrificios masivos de aves en distintos ciclos productivos, afectando la oferta y elevando los costos.
A esta situación se suma un rezago en la modernización de granjas. La falta de inversión en infraestructura, automatización y sistemas avanzados de bioseguridad ha limitado la expansión del sector. Tecnologías clave como el control ambiental automatizado, la nutrición de precisión y los sistemas de monitoreo epidemiológico aún presentan una adopción desigual, lo que reduce la eficiencia productiva frente a estándares internacionales.
El resultado es una brecha creciente entre producción y consumo que se cubre mediante importaciones, principalmente desde Estados Unidos, líder global en exportación de granos y productos avícolas. Esta dependencia expone al mercado mexicano a la volatilidad de precios internacionales, a cambios en políticas comerciales y a disrupciones logísticas, como las observadas durante crisis sanitarias o tensiones geopolíticas.
“Si dependemos de un solo proveedor externo, cualquier alteración nos impacta directamente”, señaló Cavazos Morales, al advertir que el país carece de mecanismos de amortiguación suficientes para enfrentar interrupciones en el flujo de suministros. En este contexto, factores como el tipo de cambio, los costos de transporte y las restricciones sanitarias adquieren un peso determinante en la formación de precios.
El impacto se traslada de manera inmediata al consumidor. En regiones como el sureste de Coahuila, donde el huevo constituye un componente esencial de la dieta, las variaciones en los costos de producción o importación inciden directamente en el Índice Nacional de Precios al Consumidor. Este fenómeno genera presiones inflacionarias que afectan el poder adquisitivo de los hogares y elevan los costos laborales en sectores industriales.
En polos manufactureros como Ramos Arizpe y Saltillo, el encarecimiento de alimentos básicos puede derivar en demandas salariales que impactan la competitividad de industrias clave, como la automotriz. La inflación alimentaria, en este sentido, trasciende el ámbito agropecuario y se convierte en un factor macroeconómico relevante.
Frente a este escenario, especialistas coinciden en la necesidad de reactivar la inversión en el sector primario, fortalecer los programas de sanidad animal y promover la innovación tecnológica. Estrategias como el desarrollo de vacunas más efectivas, la mejora genética de aves y la optimización de dietas basadas en enzimas y aditivos funcionales podrían incrementar la resiliencia productiva.
Cavazos Morales subrayó que, ante la incertidumbre, la diversificación de inversiones se ha vuelto una práctica común entre empresarios del sector, quienes buscan equilibrar riesgos trasladando capital hacia activos como bienes raíces. No obstante, enfatizó que la sostenibilidad del sistema alimentario dependerá de políticas públicas que impulsen la autosuficiencia y reduzcan la vulnerabilidad externa.



