Food News Latam - Los efectos celulares de los AGPICL W-3 a nivel cardiovascular

 

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Los efectos celulares de los AGPICL W-3 a nivel cardiovascular

Ingredientes Chile

A nivel cardíaco los principales efectos de los AGPICL ω-3 (ácidos grasos omega 3) derivan de la capacidad de estos lípidos para aportar fluidez a las membranas celulares, impactando funcionalmente en múltiples niveles, por ejemplo: receptores β-adrenérgicos, canales iónicos, bombas moleculares y enzimas de membrana.

omega 3 1Los AGPICL ω-3 influencian indirectamente la funcionalidad del cardiomiocito y su endotelio vascular, inhibiendo la agregación plaquetaria y disminuyendo los niveles plasmáticos de las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), mecanismos que en su conjunto desfavorecen la aterogénesis. La disminución de la secreción de VLDL está basada en la capacidad de estos ácidos grasos para modular el metabolismo de lípidos hepático, inhibiendo la lipogénesis y favoreciendo la lipólisis, por vías que antagonizan con los efectos de la hiperinsulinemia.

 

Las fuentes alimentarias para los ácidos grasos ω-3 y ω-6 son muy diferentes, siendo más abundantes aquellas que aportan ácidos grasos ω-6. Es así como el AL se encuentra en cantidades importantes en los aceites más consumidos en occidente, especialmente maravilla o girasol (71%), soya (54%), maíz (61%) y oliva (8%).

A su vez, el ARA (de origen animal) se encuentra en cantidades significativas en las carnes rojas, como vacuno (0,1 %), cerdo (0,3 %) y cordero (0,6 %), y blancas como pollo y pavo (4,1%) y pavo (3.2%), y también en el huevo (2%).

El ALA (ácido Alfa Linolenico) se encuentra en bajas cantidades en el aceite de canola (11%) y soya (7%), y en cantidades más significativas en otros aceites vegetales de menor consumo como el de chía (63% Ácido ALA) (por su alto costo y limitada disponibilidad aún) y el de linaza (57% ALA), que aunque es de bajo costo sólo se consume en algunos países.

Los derivados bioactivos como el EPA (ácido Eicosa Pentaenoico) y DHA (ácido Docosa Hexaenoico) (origen animal-marino) se encuentran en pescados grasos o azules. Además de las fuentes dietarias tradicionales de AGPICL ω-3, la industria alimentaria ha desarrollado un número creciente de alimentos a los cuales se les adicionan estos ácidos grasos, específicamente EPA y DHA, los que al ser incorporados en cantidades suficientes pueden ser considerados como "alimentos funcionales".

Dentro de los alimentos a los cuales se les adiciona EPA y DHA, es posible mencionar, huevos, jugos, aceites vegetales, hamburguesas de pavo, entre otros.

Actualmente, un problema no menor referido al consumo de EPA y DHA derivados del pescado o del aceite de pescado, son los cuestionamientos sobre la presencia de metales pesados y/o policlorobifenilos (PCBs) en estos productos, siendo el mercurio y su forma orgánica, el metil mecurio, los que causan mayor preocupación.

Sin embargo, las autoridades sanitarias (FAO/WHO) han sido claras al establecer que los beneficios de consumir pescado, suplementos nutricionales a base de aceite de pescado y/o alimentos adicionados con aceite de pescado, superan ampliamente los "posibles" riesgos o perjuicios por consumir este tipo de alimentos y/o suplementos nutricionales, que eventualmente podrían presentar contaminación por metales pesados o PCBs.

Podemos concluir con que los efectos saludables de los AGPICL ω-3, específicamente del EPA y DHA frente a las enfermedades cardiovasculares en humanos se han reportado en un gran número de investigaciones. Se ha establecido que una ingesta importante de pescado (como principal fuente alimentaria de EPA y DHA) y/o el uso de suplementos nutricionales con EPA+DHA tiene efectos muy positivos en la disminución del riesgo cardiovascular, principalmente a través de la modificación del perfil lipídico (especialmente de triglicéridos plasmáticos elevados), optimización de la homeostasis de la glucosa, reducción de la resistencia a la insulina, efecto hipotensor, efectos antiinflamatorios, y protección contra el estrés oxidativo, (todos componentes característicos del síndrome metabólico).

El control de estos parámetros metabólicos en conjunto contribuye de forma relevante a proteger la salud cardiovascular, siendo la disminución en la relación AGPI ω-6/ω-3 uno de los factores que explicarían de forma más clara los efectos cardioprotectores y cardiosaludables del EPA y DHA, no obstante este es un tema aún en estudio.

Informó Carolina Brescia para FoodNewsLatam.com

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