El mercado global de alimentos y bebidas preparados atraviesa una de sus transformaciones más profundas en décadas. No se trata solo de lo que se consume, sino de cómo se conserva, transporta y presenta y en esa ecuación, el envase ha dejado de ser un elemento secundario para convertirse en una variable estratégica.
El sector superó los 170 mil millones de dólares en 2025, con un crecimiento cercano al 4% global y tasas de entre 4% y 5% anual en Latinoamérica. Las proyecciones apuntan a que el mercado crecerá un 6,11% entre 2026 y 2034, impulsado por el dinamismo en alimentos listos para consumir, refrigerados y una mayor preferencia por el consumo en el hogar.
En paralelo, el cartón se consolida como el material dominante de esta expansión. El 52% de los alimentos y bebidas comercializados hoy se envasan en este material, y se estima que su participación seguirá creciendo a una tasa anual de hasta el 5%. No es casualidad: el cartón combina propiedades de barrera, ligereza, reciclabilidad y versatilidad que ningún otro material puede ofrecer de manera integral a escala industrial.
En ese contexto emerge Tetra Recart, un envase de cartón esterilizable diseñado específicamente para alimentos sólidos —sopas, salsas, legumbres, preparaciones a base de tomate, patés, hummus, frutas en conserva y alimentos para mascotas— que representa una evolución directa frente a la lata de acero y el frasco de vidrio. Su propuesta no es cosmética: los envases de este sistema emiten un 81% menos de carbono durante su ciclo de vida en comparación con esos dos formatos tradicionales. Su estructura está compuesta en un 75% por cartón certificado FSC, proveniente de bosques con gestión forestal responsable, complementado con polietileno y una delgada capa de aluminio que garantiza la barrera contra oxígeno, luz y humedad. Esa combinación permite conservar los alimentos sin necesidad de conservantes adicionales, extendiendo la vida útil sin comprometer la integridad nutricional ni organoléptica del producto.
El impacto logístico es igualmente relevante para la industria. El formato rectangular y apilable de Tetra Recart puede aportar hasta un 30% más de eficiencia en transporte y almacenamiento, con una reducción potencial del 60% en emisiones de carbono asociadas a la distribución respecto a envases convencionales. Para retailers, esto se traduce en mejor aprovechamiento del lineal, mayor densidad de percha y una superficie de comunicación visual que facilita tanto la identificación de marca como la información al consumidor en el punto de venta.
"La industria de los alimentos preparados está viviendo una transformación impulsada por las nuevas dinámicas de consumo. Hoy, los usuarios buscan soluciones que combinen practicidad, seguridad y calidad", señala Natalia Rodríguez, directora Comercial de Tetra Pak Ecuador. El formato se proyecta para estar disponible en el mercado ecuatoriano hacia finales de 2026, en un momento en que dos tercios de los consumidores en mercados de referencia global declaran prestar más atención a lo que comen y beben.
La tendencia de los hogares unipersonales refuerza aún más esta dirección. En Chile, por ejemplo, la proporción de personas que viven solas creció un 21,8% en 2024, lo que impulsa la demanda por formatos adaptados a porciones individuales con máxima practicidad. El mismo fenómeno se replica en mayor o menor medida en todas las capitales latinoamericanas.
"La evolución de los alimentos preparados está directamente relacionada con cómo se presentan al consumidor", afirma Javier Ranjel, director de Desarrollo de Negocios de Tetra Pak Andina. Lo que antes era una decisión técnica de envasado es hoy una decisión de posicionamiento. Para los fabricantes de la región, la pregunta ya no es si migrar hacia formatos más eficientes y sostenibles, sino cuándo hacerlo antes de que el mercado los adelante.













