El Laboratorio de Salud Pública de Cundinamarca superó por segundo año consecutivo las pruebas internacionales de aptitud para el análisis de bebidas alcohólicas, un resultado que confirma la solidez técnica alcanzada por la entidad desde que se convirtió en 2023 en el sexto laboratorio del país en obtener la acreditación bajo la norma ISO/IEC 17025:2017, otorgada por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia.
En aquel momento, el certificado ubicó al laboratorio cundinamarqués en un grupo selecto integrado únicamente por los laboratorios de Valle del Cauca, Bogotá, Caldas, Nariño y Antioquia, de un universo de 33 laboratorios de salud pública departamentales existentes en el país.
Qué mide una prueba de aptitud internacional
Sostener esa acreditación no es un logro estático: exige que el laboratorio participe periódicamente en ensayos de aptitud interlaboratorio, mecanismos mediante los cuales organismos internacionales especializados envían muestras ciegas a distintos laboratorios del mundo para comparar sus resultados analíticos contra valores de referencia certificados. Superar estas pruebas de forma consecutiva confirma que los métodos, equipos y personal técnico del laboratorio mantienen un desempeño consistente y trazable en el tiempo, condición indispensable para que sus resultados tengan validez legal y comercial tanto a nivel nacional como internacional.
En el caso específico de bebidas alcohólicas, este tipo de evaluaciones suele cubrir parámetros como el grado alcohólico volumétrico, la presencia de metanol, aldehídos, furfural, alcoholes superiores y metales pesados como plomo y arsénico, todos ellos indicadores críticos tanto de la calidad del producto como de posibles procesos de adulteración o falsificación.
Por qué es relevante para la salud pública y la industria
El control riguroso del metanol resulta especialmente sensible: su presencia por encima de los límites permitidos, habitual en licores de producción clandestina o adulterados con alcohol industrial, puede provocar intoxicaciones severas, ceguera e incluso la muerte, un riesgo que las autoridades colombianas han enfrentado en episodios recurrentes vinculados al consumo de licor ilegal en distintas regiones del país.
Para la industria formal de licores, contar con un laboratorio departamental acreditado internacionalmente representa además una ventaja operativa concreta: reduce tiempos y costos de verificación para productores y distribuidores que necesitan certificar la calidad de sus productos, sin depender exclusivamente de laboratorios centralizados en Bogotá o de servicios privados de mayor costo.
Un eslabón más dentro del sistema de vigilancia sanitaria
El Laboratorio de Salud Pública de Cundinamarca, adscrito a la Secretaría de Salud departamental, complementa con este trabajo la labor de organismos nacionales como el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos y la red de laboratorios articulada con el Instituto Nacional de Salud, sosteniendo un sistema descentralizado de control que resulta clave en un mercado donde el contrabando y la falsificación de bebidas alcohólicas continúan representando un desafío persistente para la industria legalmente constituida. Mantener este nivel de acreditación de forma sostenida en el tiempo posiciona a Cundinamarca como referencia técnica dentro del país, en momentos en que la trazabilidad analítica se vuelve cada vez más determinante tanto para la protección del consumidor como para la competitividad de la industria licorera regional.













