La Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Coespris) intensificó sus llamados a reforzar las prácticas de higiene en el manejo de alimentos tanto en el ámbito doméstico como en establecimientos dedicados a la preparación y comercialización de comida, ante el aumento de enfermedades gastrointestinales asociado a las altas temperaturas.
Especialistas señalan que durante temporadas cálidas la proliferación de microorganismos patógenos como Salmonella, Escherichia coli y Listeria monocytogenes se acelera, elevando los riesgos de intoxicaciones alimentarias que pueden afectar cadenas de suministro completas, desde productores hasta puntos de venta.
La autoridad sanitaria advirtió que el calor favorece la descomposición de productos perecederos y la contaminación cruzada, especialmente cuando no se respetan los rangos de refrigeración y congelación recomendados por normas internacionales de inocuidad.
Entre las principales recomendaciones, Coespris subrayó la necesidad de mantener un control estricto de temperatura, con refrigeradores operando por debajo de los 4 grados centígrados y congeladores a menos 18 grados bajo cero, estándares ampliamente utilizados en la industria alimentaria.
Asimismo, insistió en organizar adecuadamente los productos dentro de los equipos de refrigeración, colocando carnes crudas, aves y pescados en los niveles inferiores para evitar el goteo de fluidos sobre alimentos listos para consumo.
También recomendó evitar la sobrecarga de los equipos, ya que una circulación de aire deficiente compromete la estabilidad térmica y favorece zonas de riesgo microbiológico.
En materia de cocción, la dependencia enfatizó que carnes rojas, pollo y pescados deben alcanzar temperaturas internas seguras, superiores a 70 grados centígrados, mientras que sopas y guisos deben hervirse para garantizar la eliminación de patógenos.
El recalentamiento, añadió, debe realizarse a temperaturas igualmente superiores a los 70 grados, evitando mantener alimentos a temperatura ambiente por periodos prolongados, práctica que incrementa exponencialmente el crecimiento bacteriano.
Coespris destacó además la importancia de verificar las condiciones físicas de los productos antes de su consumo, evaluando integridad del empaque, cambios en color, textura u olor, así como la vigencia de la fecha de caducidad.
Indicó que latas abombadas, golpeadas o con signos de corrosión deben desecharse de inmediato, debido al riesgo de presencia de toxinas peligrosas como las producidas por Clostridium botulinum.
El organismo reiteró que la adopción de estas medidas no solo protege la salud de los consumidores, sino que también fortalece la confianza en el sector gastronómico y reduce pérdidas económicas asociadas a mermas y sanciones sanitarias.
Finalmente, hizo un llamado a la capacitación continua del personal en buenas prácticas de manufactura y al uso de sistemas de control como el análisis de peligros y puntos críticos, herramientas clave para garantizar la inocuidad alimentaria en toda la cadena productiva.
En el contexto comercial, grandes y pequeños negocios enfrentan mayores exigencias de cumplimiento normativo y trazabilidad, impulsadas por consumidores más informados que demandan transparencia y calidad en los productos que adquieren.
La implementación de tecnologías como sensores de temperatura en tiempo real, sistemas de registro digital y auditorías internas permite detectar desviaciones de forma oportuna y reducir riesgos operativos.
Además, campañas de educación sanitaria han demostrado que prácticas simples como el lavado frecuente de manos, la desinfección de superficies y el uso de agua potable pueden disminuir significativamente la incidencia de enfermedades transmitidas por alimentos.
Con estas acciones coordinadas, autoridades y sector privado buscan consolidar entornos más seguros para la población y fortalecer la competitividad.













