El Gobierno de la provincia de Córdoba dispuso la prohibición de comercialización de todas las bebidas kombucha y sodas botánicas de la marca BOOCH tras detectar irregularidades en su registro sanitario.
La medida alcanza a todas las presentaciones, variedades, lotes y fechas de vencimiento de estos productos, que se encontraban en circulación sin cumplir con la normativa alimentaria vigente.
La decisión fue adoptada por la Dirección General de Control de la Industria Alimenticia, organismo dependiente del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica provincial, luego de verificar que las bebidas eran comercializadas con un número de Registro Nacional de Establecimiento (RNE) N.° 02-040-023 y un Registro Nacional de Producto Alimenticio (RNPA) inexistente. Estos registros constituyen requisitos obligatorios dentro del sistema sanitario argentino para garantizar la trazabilidad de los alimentos, las condiciones de producción y su aptitud para el consumo humano.
De acuerdo con las autoridades, durante inspecciones y tareas de control se comprobó que los productos no contaban con la documentación oficial que respalda su elaboración y distribución. Ante esta situación, se dispuso la prohibición inmediata de su comercialización en todo el territorio provincial y se solicitó a los establecimientos comerciales retirar las bebidas de las góndolas y notificar a las autoridades bromatológicas locales.
Los sistemas de registro sanitario como el RNE y el RNPA forman parte del esquema de control establecido por el Código Alimentario Argentino, que regula la producción, envasado, transporte y venta de alimentos y bebidas en el país. Estos mecanismos permiten identificar al fabricante, verificar las condiciones de elaboración, supervisar los ingredientes utilizados y garantizar que los productos cumplan estándares de inocuidad alimentaria.
Las autoridades sanitarias advirtieron que la ausencia de estos registros impide confirmar aspectos clave del proceso productivo, como el origen de las materias primas, el cumplimiento de buenas prácticas de manufactura y los controles microbiológicos necesarios para este tipo de bebidas fermentadas.
La kombucha es una bebida obtenida mediante la fermentación de té azucarado con un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras conocido como SCOBY. Durante el proceso fermentativo se generan compuestos orgánicos como ácidos orgánicos, vitaminas del complejo B y pequeñas cantidades de dióxido de carbono, lo que produce una bebida ligeramente gasificada y ácida. Debido a su naturaleza biológica, la producción de kombucha requiere estrictos controles sanitarios para evitar contaminaciones microbiológicas o niveles inadecuados de alcohol o acidez.
En los últimos años, el mercado global de kombucha ha experimentado un crecimiento sostenido impulsado por la demanda de bebidas funcionales y alternativas a los refrescos tradicionales. En América Latina, el segmento ha ganado popularidad en tiendas especializadas, supermercados y comercios de productos naturales. Sin embargo, este crecimiento también ha intensificado la vigilancia de las autoridades regulatorias para asegurar que los productos cumplan con las normas sanitarias y de etiquetado.
Especialistas en inocuidad alimentaria señalan que las bebidas fermentadas, aunque pueden ofrecer beneficios asociados a probióticos y compuestos bioactivos, deben elaborarse bajo condiciones controladas. Factores como la temperatura de fermentación, la higiene del cultivo, la concentración de azúcar y el control del pH influyen directamente en la estabilidad y seguridad del producto final.
Ante la detección de irregularidades en las bebidas BOOCH, el Gobierno de Córdoba recomendó a la población evitar su consumo hasta que se regularice su situación sanitaria. Asimismo, instó a los comercios a colaborar con la retirada de los productos y a verificar que las bebidas disponibles en el mercado cuenten con los registros correspondientes.
Las autoridades provinciales subrayaron que estas acciones forman parte de las estrategias permanentes de fiscalización destinadas a proteger la salud pública y garantizar que los alimentos y bebidas comercializados en la provincia cumplan con las normas de calidad e inocuidad establecidas por la legislación argentina.













