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TOMRA 3C : La tecnología de vanguardia

Chile Procesos / Envases

El mercado de las nueces se encuentra en auge a nivel mundial y ha experimentado un crecimiento del 10% respecto al año anterior. En Chile, este producto sigue teniendo una alta demanda, por lo que resulta fundamental mantener su calidad. Para lograrlo, es imprescindible que los procesadores empleen la tecnología adecuada, como la que ofrece la TOMRA 3C que, gracias a sus prestaciones, asegura al usuario estar a la altura de las exigencias del sector.

TOMRA ha introducido en Chile el equipo de clasificación óptica TOMRA 3C que, a diferencia de los clasificadores mecánicos, ofrece niveles aún más altos de precisión. Entre sus ventajas, destacan un rendimiento óptimo en la selección al reducir los falsos rechazos y una clasificación excepcional de los productos para que aquellos que sean rechazados puedan recuperarse para su uso. Con este lanzamiento, el mercado chileno tiene a su alcance un equipo superior a otros clasificadores ópticos convencionales que puede complementarse con tecnología de detección por láser o por infrarrojo cercano (NIR) para examinar también el producto según los defectos estructurales y biológicos.

Además, llega en un momento perfecto para los procesadores. A nivel mundial, el International Nut and Dried Fruit Council Foundation (INC) publicó en su última “Global Statistical Review” para la temporada 2019/2020 la previsión de 969 000 toneladas de cultivo a nivel mundial de nueces, un 10% más que el año anterior. Concretamente en Chile, la nuez es un producto muy valorado que ha superado el bache vivido en 2018. Así, en su boletín de marzo de 2020, la

Oficina de Estudios y Políticas Agrarias del Ministerio de Agricultura de Chile (ODEPA), asegura que la nuez sin cáscara es el principal producto exportado en términos de valor. Sus ventas ascienden a 1600 toneladas por 11 millones de dólares, que representan un 62% del total de compras de este grupo de frutos.

Pero, aunque las cifras sean positivas, existen obstáculos a superar. Por ello, TOMRA Food ha publicado un libro electrónico disponible de forma gratuita en inglés (https://bit.ly/2AcnzBC). El objetivo de este texto es ayudar a los procesadores de nueces a abordar los problemas operacionales subyacentes que se están intensificando ahora debido a la pandemia provocada por el coronavirus covid-19. Destacan, por ejemplo, que algunos desafíos en la elaboración de frutos secos son duraderos, pero otros son nuevos y no tienen precedentes. De forma adicional, las tendencias del mercado y el cambio climático amenazan con sacudir este segmento. Este libro explica, además, por qué la demanda mundial de frutos secos está creciendo y cómo esto está ejerciendo presión sobre los procesadores para lograr mayores tasas de transferencia.

Otros aspecto que trata es de qué forma se espera que los procesadores, en aparente contradicción con su necesidad de velocidad, aumenten la calidad del producto debido a las grandes expectativas de los consumidores y los minoristas. Una calidad imprescindible ya que, como afirmó Edmundo Valderrama, el nuevo presidente de Chilenut, en una entrevista concedida el pasado mes de mayo, las nueces son la segunda especie frutal más plantada en Chile, con 40 000 hectáreas de terreno.

TOMRA 3C, precisión y versatilidad

La buena noticia es que estos obstáculos se pueden sortear implementando equipos que respondan a las necesidades de calidad y precisión. La combinación única de tecnologías de la TOMRA 3C permite la detección de imperfecciones y contaminantes en los productos, incluso cuando los colores de los defectos son idénticos a los de los productos buenos. Por ejemplo, la diferencia de color entre las avellanas marrones buenas y malas es tan pequeña que las cámaras por sí solas no pueden detectarla, lo que significa que incluso si se desean las cáscaras, estas y las piedras marrones pueden ser rechazadas.

Los procesos mecánicos del sistema de clasificación TOMRA 3C son bastante simples. Después de que el producto caiga de la tolva a una bandeja de agitación, se esparce uniformemente en la rampa de alimentación. Unos pocos milisegundos después de que el producto sea inspeccionado por ambos lados, el sistema de expulsión inteligente desvía los defectos a una rampa de rechazo y envía el producto bueno por la rampa de aceptación.

Por otra parte, la TOMRA 3C puede especificarse con dos, tres o cuatro rieles de 500 mm de ancho. La opción de contar con varias de rampas permite un alto rendimiento y una gran flexibilidad. Pueden funcionar cuatro salidas en paralelo para realizar la misma tarea a fin de obtener una tasa de transferencia extraordinariamente alta: una máquina de 2000 mm puede manejar 20 toneladas de almendras con cáscara por hora. Pero las salidas también pueden funcionar independientemente unas de otras, lo que significa que los procesadores también pueden elegir emplear una o dos salidas a la pista de recuperación o invertir la clasificación. Es decir, la TOMRA 3C puede ubicarse en diferentes puntos de las líneas de procesamiento para realizar diferentes tareas.

La tecnología de vanguardia como solución para los desafíos

Tal y como expone el libro electrónico de TOMRA Food, ese cambio necesario hacia especificaciones de mayor calidad se encuentra en el centro de otro conflicto de objetivos: se espera que los procesadores sean capaces de contener los costes, especialmente ahora que la economía mundial se está viendo afectada por la pandemia. Adicionalmente, la mano de obra, el agua y la energía se están encareciendo, además de que las dos primeras cada vez son más escasas.
Los motivos: los trabajadores de los países en desarrollo se encuentran con más opciones y muchos se vuelven poco fiables o eligen no trabajar en labores manuales. En segundo lugar, a medida que el cambio climático cambia los patrones de precipitaciones y la disponibilidad de agua, las estaciones de cultivo y cosecha se interrumpen para requerir que los procesadores operen más rápidamente.

Además, las normas de seguridad alimentaria, que siempre son vitales, están bajo un escrutinio aún mayor porque los consumidores son cada vez más conscientes de la presencia de alérgenos, patógenos y aflatoxinas. Y pueden transmitir a través de las redes sociales cualquier insatisfacción que tengan con las normas de los productos.

Obviamente, estos desafíos son notables por su amplitud. Pero también lo son los recursos de las máquinas de clasificación. Como señala el libro electrónico en su sección final, las tecnologías de clasificación de vanguardia pueden ahora hacer algo más que detectar y eliminar materiales no deseados de las líneas de procesamiento. De este modo, estas tecnologías también reducen la dependencia laboral y el uso de agua, minimizan el desperdicio de alimentos para maximizar la productividad, permiten la trazabilidad y ayudan a los procesadores a optimizar la productividad y los beneficios.

En definitiva, muchos de los retos a los que se enfrentan los procesadores de frutos secos pueden afrontarse con la tecnología, del mismo modo que quienes invierten en soluciones de vanguardia pueden obtener una ventaja competitiva.

 

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