México enfrenta 2026 con una paradoja que el sector heladero ya convirtió en estrategia: ser uno de los países anfitriones del Mundial de Fútbol y, al mismo tiempo, uno de los mercados con menor consumo per cápita de helado en la región.
Con apenas 2.2 litros por persona al año, el país se ubica muy por debajo de referentes latinoamericanos como Chile, donde el consumo llega a 10.79 kilos anuales por habitante, o Argentina, con entre 9 y 9.2 kilos. La distancia frente a mercados maduros es aún más pronunciada: Nueva Zelanda encabeza el consumo global con 28.4 litros per cápita, seguida de Australia con 18 litros, mientras que Estados Unidos registra 23 litros por persona al año, impulsado por una cultura arraigada del postre y una oferta de sabores en constante expansión.
Para Esther Rocha, directora de Mercadotecnia y Medios en The Magnum Ice Cream Company, esa brecha no es un problema: es la dimensión del terreno disponible. "El mercado mexicano tiene amplio espacio de crecimiento y lo vemos en datos de consumo per cápita. Hay otras naciones que pueden llegar a 13 y a 15 litros por persona al año", señaló. La empresa, que opera Helados Holanda en México y está presente en más de 80 países bajo distintos nombres, coloca a México dentro de su top cinco de mercados prioritarios junto con Estados Unidos, Turquía, Alemania y Reino Unido.
El contexto de 2026 suma variables que raramente convergen. La temporada fuerte de ventas —concentrada entre marzo y agosto— coincide exactamente con la fase de grupos y eliminatorias del Mundial, cuyos partidos están programados entre la 1 y las 7 de la tarde, horario que favorece el consumo en reuniones y momentos de snacking. A eso se suman las oleadas de visitantes extranjeros que llegarán al país, muchos de ellos procedentes de mercados con hábitos de consumo de helado significativamente más desarrollados, lo que abre una ventana adicional para que los turistas conozcan la oferta local.
El valor del mercado de helados en México alcanzó los 21 mil millones de pesos en 2024, impulsado por la innovación continua en productos y su amplia disponibilidad en distintos canales. Ese mismo año el consumo de helado empacado creció 11.2% respecto a 2023, con ventas anuales que promedian 129 millones de litros. En ese marco, el mercado nacional proyecta una tasa de crecimiento anual compuesta de 4.5% hacia 2035, apuntalada por la urbanización acelerada, el cambio en las preferencias del consumidor y el aumento del ingreso disponible.
La categoría también responde a transformaciones más profundas en el perfil del comprador. Sabores clásicos reinventados bajo perfiles de caramelo, chocolate, café y frutales siguen dominando las preferencias, mientras crece la demanda de combinaciones con inclusiones de textura —trozos, salsas y elementos crocantes— que agregan valor percibido al producto. Paralelamente, los fabricantes amplían su portafolio con opciones sin gluten, sin lactosa y bajas en grasa para atender a un consumidor cada vez más consciente de su salud.
La diferenciación, más que el precio o la distribución, es el eje sobre el que Rocha construye la apuesta de largo plazo. "Genuinamente pensamos que el crecimiento no solo viene por precio y distribución. La diferenciación es clave y esa capacidad para fortalecer la preferencia y construir vínculos a largo plazo es lo que permite navegar cuando el entorno económico no es favorable", afirmó.
Como parte de esa estrategia experiencial, la compañía inauguró "Espacio Holanda" en el parque Aztlán, dentro de la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec. El concepto —que Rocha define como una "ludoteca del sabor"— convierte el punto de venta en una plataforma de interacción directa con la marca, donde el consumidor puede personalizar y combinar productos en distintos formatos. "El punto de venta tradicional sigue siendo fundamental, pero este tipo de espacios nos permite construir una relación directa con el consumidor", explicó.
En un entorno de consumo retador, donde los costos de insumos han registrado incrementos de hasta 20%, la industria apuesta por la experiencia y la innovación como los diferenciadores que sostendrán el crecimiento más allá de la temporada.













