El Proyecto Especial de Desarrollo del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro impulsa en la provincia de Huanta, en Ayacucho, una apuesta doble: transformar la leche en derivados de mayor valor y cnsolidar una agricultura orgánica que abra mercados exigentes.
La estrategia forma parte de su misión de reconversión agropecuaria en una de las zonas rurales de mayor potencial y mayores brechas del país, donde miles de familias buscan alternativas rentables y sostenibles.
La base técnica de la propuesta lechera se ve en el trabajo de mejoramiento genético. Este año el proyecto ganadero realizó la primera inseminación artificial en la comunidad de Ccarhuacc, distrito de Chaca, con toros probados de raza Brown Swiss portadores del genotipo kappa caseína BB.
Esa variante se asocia con mayor contenido de caseína, coagulación más rápida con cuajo, cuajada más firme y mejor rendimiento quesero, lo que significa más queso por cada litro de leche. Para un pequeño productor que vende derivados, ganar unos puntos de rendimiento puede equivaler a la diferencia entre trabajar con margen o sin él.
El valor está en la transformación. Un queso madurado puede llegar a triplicar el precio de un queso fresco, además de conservarse más tiempo y soportar mejor el transporte hacia mercados lejanos.
Perú cuenta con unos 452.000 productores de leche, de los cuales cerca de 380.000 son pequeños, y buena parte de la leche acopiada se destina a derivados artesanales, principalmente quesos.
Quien logra madurar, estandarizar y formalizar su producto captura un precio muy superior al de vender leche cruda, la calidad e inocuidad son la condición de entrada a ese mercado, el programa nacional ProLácteos atendió hasta julio a 2.099 productores y 87 plantas artesanales de queso en cinco regiones, entre ellas Ayacucho, con 106 capacitaciones y casi 19.800 horas de asistencia técnica.
Se realizaron además pruebas de tuberculosis y brucelosis en 285 hatos que reúnen más de 3.000 cabezas, requisito para que las plantas obtengan el certificado del Sistema Integrado de Producción.
En el Concurso Macrorregional de Quesos Centro 2026, siete organizaciones ayacuchanas ganaron dos medallas de oro, dos de plata y tres de bronce, una señal de que la calidad ya se reconoce.
La agricultura orgánica completa el modelo. Producir sin fertilizantes ni plaguicidas de síntesis exige un período de transición de unos tres años, certificación de tercera parte y registros de trazabilidad, pero abre acceso a mercados de mayor precio, en cultivos donde
Perú ya es referente, como el café, el cacao y las frutas, el proyecto ha respaldado la renovación cafetalera con la entrega de miles de plantones y promueve prácticas que cuidan el suelo y el agua en la ceja de selva.
La sinergia entre ganadería y cultivos orgánicos es técnica y económica, el estiércol de los hatos se convierte en abono mediante compostaje, que devuelve materia orgánica y nutrientes al suelo, y los pastos mejorados y los forrajes, además de alimentar al ganado, protegen la tierra contra la erosión en laderas. Así se cierra un ciclo de nutrientes que reduce los costos de insumos y mejora la resiliencia de las fincas frente a sequías o lluvias intensas.
El desafío es conectar la producción con el mercado. Las organizaciones necesitan plantas adecuadas, registro sanitario, marca y canales de venta, además de volumen estable para atender a compradores formales. La asociatividad permite reunir leche de muchas familias, compartir equipos y negociar mejores condiciones.
Si esos eslabones avanzan al ritmo de la genética y la capacitación, Huanta podría pasar de abastecer mercados locales a ofrecer quesos y productos orgánicos de origen con identidad propia.














