Una publicación que circula en redes sociales asegura que los supermercados de Argentina y Ecuador retiraron de sus estantes dulces, salsas, bebidas y botanas mexicanas como forma de represalia comercial contra México. La pieza, acompañada de una fotografía del presidente argentino Javier Milei estrechando la mano de su par ecuatoriano Daniel Noboa junto a imágenes de alimentos enlatados, cerveza y frituras, acumula miles de interacciones en Facebook y más de un millón de reproducciones en TikTok.
El contenido, sin embargo, resulta desinformante: no existe ninguna disposición oficial que ordene el retiro o la prohibición de productos mexicanos en ninguno de los dos mercados.
El origen de la confusión parece estar en la visita que Milei realizó a Ecuador el 6 de agosto, donde firmó junto a Noboa cinco instrumentos bilaterales centrados en cooperación judicial, lucha contra la pesca ilegal, intercambio de información y seguridad. En ningún momento de ese encuentro se mencionó a México ni se acordó ninguna medida comercial conjunta contra productos de ese origen.
Lo que realmente ocurre con Argentina: una disputa automotriz, no alimentaria
La verdadera fricción comercial entre Argentina y México no tiene relación con alimentos, sino con el sector automotor. El Acuerdo de Complementación Económica N°55, que regula el intercambio de vehículos y autopartes entre ambos países, quedó sin renovar desde que venció su prórroga el 18 de marzo de 2026. El gobierno de Milei condiciona el ingreso de autos mexicanos al mercado argentino a cambio de mayor apertura para colocar productos agroindustriales del país sudamericano en México.
Lejos de una cancelación de productos mexicanos, el comercio bilateral en rubros alimentarios incluso creció: las importaciones argentinas de grasas y aceites de origen animal o vegetal pasaron de 7 millones de dólares en junio de 2025 a 12 millones de dólares en el mismo mes de 2026, según datos del Banco de México. Argentina sí mantiene restricciones sanitarias sobre ciertos alimentos frescos, carnes, embutidos y lácteos no pasteurizados, reforzadas a inicios de 2026 por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria para resguardar el estatus fitosanitario del país, pero se trata de controles generales aplicables a cualquier origen, no de una medida dirigida contra México.
El caso ecuatoriano: arancel del 27%, pero sin veto comercial
En Ecuador, la tensión con México tiene un origen distinto y ya documentado: en 2025, Noboa impuso un arancel del 27% a las importaciones mexicanas mientras persista la falta de un Tratado de Libre Comercio entre ambos países, con el argumento de proteger a la industria local. Pero un arancel no equivale a una prohibición: los productos mexicanos continúan ingresando y comercializándose con normalidad en el mercado ecuatoriano.
De hecho, la balanza comercial de Ecuador durante el primer semestre de 2026 muestra que las importaciones desde México crecieron 16,4% respecto al año anterior, mientras que las compras a otros socios como Alemania, España y la propia Argentina retrocedieron. Ese dato desmiente por completo la idea de un boicot conjunto: si algo refleja la cifra es que el flujo comercial de alimentos y bebidas mexicanos hacia Ecuador se mantiene activo pese al arancel vigente.













