La guía gastronómica internacional TasteAtlas actualizó su listado de las 100 comidas callejeras peor calificadas del mundo, y Colombia volvió a aparecer con dos preparaciones tradicionales dentro de esa clasificación negativa. La actualización, publicada el 16 de agosto de 2026, se construye a partir de las valoraciones de miles de usuarios de la plataforma alrededor del planeta, un mecanismo que la propia guía aclara que refleja preferencias subjetivas y no una conclusión gastronómica definitiva.
La hormiga culona, la peor ubicada
La hormiga culona, insumo insignia del departamento de Santander, quedó como la preparación colombiana peor posicionada dentro del ranking actual, con una calificación de 2,7 sobre cinco. Su origen se remonta a las prácticas alimentarias del pueblo indígena guane, que la recolectaba durante la temporada de lluvias, cuando el insecto emerge de sus nidos por un período limitado. El proceso tradicional consiste en sumergir las hormigas en agua salada antes de freírlas, obteniendo un producto que TasteAtlas describe con un sabor salado y crujiente, comparable a la cáscara del maní o al chicharrón.
Más allá de la valoración internacional, la hormiga culona tiene un respaldo nutricional relevante que la ciencia de la entomofagia viene documentando desde hace años: los insectos comestibles aportan un perfil proteico de alta calidad, con niveles de proteína que en algunas especies superan el 40% de su peso seco, además de grasas insaturadas y minerales como hierro y zinc, lo que explica su histórico rol como fuente alimentaria entre comunidades indígenas de la región santandereana.
El bollo, un básico del desayuno caribeño
La segunda preparación señalada por la plataforma es el bollo, alimento elaborado a partir de maíz, yuca o papa, envuelto en hojas y cocido al vapor, tradicionalmente servido en el desayuno junto a queso o suero costeño. Muy popular en la región Caribe colombiana y de venta habitual en puestos ambulantes, el producto aparece en el puesto 48 del listado actual, penalizado principalmente por su textura densa y su perfil de sabor sencillo frente a paladares no familiarizados con la preparación.
Una brecha cultural, no un juicio definitivo
Especialistas en turismo gastronómico coinciden en que este tipo de mediciones no desacreditan la riqueza culinaria de un país, sino que reflejan la distancia cultural entre texturas, ingredientes y tradiciones que contrastan con los hábitos alimenticios de otras regiones del mundo. El contraste resulta evidente si se considera que la propia TasteAtlas ubica a la gastronomía colombiana en el puesto 23 a nivel global entre las mejores cocinas del planeta, destacando preparaciones como el pandebono, los tamales tolimenses, la almojábana, la lechona y la bandeja paisa como referencias imperdibles para cualquier visitante.
Un fenómeno que ya tiene historial
No es la primera vez que estas dos preparaciones colombianas aparecen señaladas en listados similares: tanto la hormiga culona como el bollo ya habían sido incluidos en ediciones anteriores del ranking, aunque las posiciones cambian constantemente según el volumen y origen de las nuevas votaciones. Para la industria gastronómica y de turismo colombiano, el episodio confirma que este tipo de listas, aunque generan indignación puntual en las regiones involucradas, no logran opacar el reconocimiento internacional sostenido que mantiene la cocina del país en el panorama culinario global.













