La sostenibilidad está dejando de ser una agenda paralela para convertirse en un componente operativo de la industria de alimentos. Kraft Heinz Brasil avanza en esa dirección con un modelo de logística circular basado en palés certificados, que en 2025 evitó más de un millón de kilogramos de CO₂ y más de 856 toneladas de residuos sólidos.
La iniciativa se desarrolla junto con CHEP mediante un sistema de pooling: los palés se comparten entre participantes, regresan a centros especializados para inspección y reparación y vuelven al circuito productivo. Frente al esquema tradicional de compra, uso y descarte, este modelo prolonga la vida útil de los activos, reduce la demanda de madera y mejora la disponibilidad y estandarización de las unidades utilizadas para transportar alimentos.
El impacto adquiere relevancia en Brasil, donde la industria de alimentos y bebidas cerró 2025 con una facturación de R$1,3 billones, un crecimiento anual de 8,02%. En una operación que moviliza grandes volúmenes entre plantas, centros de distribución, operadores logísticos y puntos de venta, pequeñas mejoras en activos de transporte pueden multiplicarse a escala y convertirse en ahorros materiales y ambientales.
La estructura global de emisiones de Kraft Heinz muestra por qué la logística es una palanca estratégica, en 2023, el transporte y la distribución aguas arriba representaron casi 2,93 millones de toneladas de CO₂ equivalente dentro de las emisiones de alcance 3, mientras que el transporte y distribución aguas abajo sumaron aproximadamente 373.000 toneladas.
La magnitud confirma que descarbonizar la cadena exige actuar más allá de las fábricas, el caso de los palés tiene una dimensión científica. Su impacto ambiental depende del material utilizado, la intensidad de uso, las distancias recorridas, la tasa de reutilización y la infraestructura disponible para retorno, reparación y redistribución.
Los modelos circulares pueden reducir la necesidad de fabricar nuevos activos y, con sistemas eficientes de seguimiento, disminuir impactos acumulados durante su ciclo de vida.
Para la industria alimentaria, además, la gestión de palés está vinculada con la inocuidad. Los estándares de Kraft Heinz establecen que estas plataformas deben mantenerse secas y limpias, inspeccionarse antes de utilizarse y protegerse frente a moho, olores y contaminación. La logística sostenible, por tanto, no puede separarse de los controles que preservan la integridad de los alimentos.
La estrategia se integra con una agenda ambiental. Kraft Heinz ha trabajado en reducción de residuos, eficiencia energética, abastecimiento responsable, agricultura sostenible y disminución de emisiones. En Brasil, la compañía también ha desarrollado iniciativas de electrificación del transporte: un proyecto piloto con un camión eléctrico fue diseñado para entregas de última milla en la región de Goiânia y estimó una reducción de unas 30 toneladas de CO₂ al año.
La evolución del modelo apunta a una conclusión relevante para los operadores de alimentos: la sostenibilidad logística ya no depende únicamente de sustituir combustibles o vehículos. También exige rediseñar activos, flujos y relaciones entre fabricantes, distribuidores y proveedores.
En ese contexto, la economía circular puede convertirse en una herramienta para reducir residuos, consumo de recursos y emisiones, mientras mejora la eficiencia de una cadena global presionada por costos, trazabilidad y exigencias ambientales.
Para Kraft Heinz Brasil, el desafío será escalar estas soluciones sin comprometer disponibilidad, seguridad y productividad, la experiencia con palés muestra que la transición puede comenzar en componentes secundarios, pero capaces de generar impactos medibles cuando se aplican a escala industrial relevante.













