Backus reunió a representantes de la gastronomía, el turismo y la industria en el evento "Brindemos por lo que nos une", organizado en Victoria Bar por el Mes de la Cerveza, para discutir un mensaje central: la categoría todavía tiene margen de crecimiento en el mercado peruano y su futuro pasa cada vez más por la mesa y no solo por la barra.
Los invitados degustaron Stella Artois y Corona acompañadas de piqueos, en un formato que ilustró de forma literal el argumento de la noche: la cerveza migrando del bar a la carta de restaurantes, con maridajes, menús degustación y propuestas de coctelería que antes eran territorio casi exclusivo del vino o los destilados.
El encuentro sirvió también para presentar el estudio de impacto económico del sector HORECA —hoteles, restaurantes y negocios de alimentos y bebidas—, que representa 2.8% del PBI peruano y sostiene cerca de un millón de empleos. De las cerca de 161 mil empresas formales de este universo, 98% son micro y pequeñas empresas, un dato que retrata la fragmentación y la escala del ecosistema sobre el que se apoya el consumo de cerveza fuera del hogar.
La categoría cervecera aporta 0.7% del PBI nacional y genera unos 20 mil empleos directos, según cifras de la Sociedad Nacional de Industrias, el sector tributó 4,591 millones de soles durante 2024 y enfrenta, de acuerdo con el gremio, una de las cargas impositivas más altas del mundo para esta bebida, solo detrás de otro país de la región en el ranking del Impuesto Selectivo al Consumo en América Latina.
El diagnóstico de fondo detrás del evento es de rezago regional: el consumo per cápita de cerveza en Perú se mantiene entre 40 y 45 litros anuales, por debajo de los cerca de 53 litros de Colombia, los 55 de Chile o los niveles de Brasil y México. Voceros del gremio cervecero plantean que, con inversión coordinada y alianzas público-privadas, el país podría escalar hasta 62 litros per cápita en una década; sin intervención, el crecimiento quedaría atado al ritmo del PBI y apenas llegaría a los 49 litros, insuficiente para cerrar la brecha con sus vecinos.
Paola Miglio, editora general de El Trinche, describió el desplazamiento del consumo desde la "chelita" informal hacia la mesa gastronómica como uno de los cambios más visibles de los últimos años. Raúl Castro, gerente general de la Cámara Cervecera del Perú, planteó un horizonte más amplio: construir un ecosistema gastronómico que integre también al turismo, con rutas y experiencias que combinen cerveza y cocina peruana como producto exportable de marca país. Antonio Castillo, director institucional de la Sociedad Nacional de Industrias, coincidió en que las cifras actuales, aunque alentadoras, dejan a la categoría lejos de su techo de crecimiento.
Desde Backus, Rodrigo Gallegos, director de Legal y Asuntos Corporativos, fue explícito sobre la hoja de ruta: profundizar el trabajo con el sector restaurantero y hotelero, la compañía, que concentra más del 90% del volumen industrial de cerveza en el país como filial de AB InBev, invierte en capacitación de bartenders y equipos de sala en servicio, maridaje y consumo responsable, además de ampliar su portafolio de cervezas sin alcohol para un consumidor que busca alternativas de menor graduación sin abandonar la ocasión de consumo.
El mensaje del encuentro apunta menos a celebrar un mes específico que a instalar una agenda de mediano plazo: si la cerveza se consolida como producto de maridaje y no solo de ocasión social, la categoría podría capturar mayor gasto dentro del canal HORECA, en un mercado que las proyecciones sitúan por encima de los 2,400 millones de dólares hacia 2025, con expansión sostenida en la próxima década.













