En Costa Rica, pocos emprendedores han logrado unir tradición, nutrición y emprendimiento como Rodrigo Crovetto Chassoul. A sus 23 años, este joven de la ciudad de Ramón ha transformado la semilla del árbol de Guanacaste, símbolo nacional, en un insumo alimentario rico en proteína que comienza a abrirse camino en el mercado costarricense a través de su empresa IGO Productos.
La historia de Rodrigo comienza en 2019, cuando con apenas 17 años desarrollaba mantequilla de maní artesanal para una soda escolar. Su curiosidad por alimentos saludables lo llevó a experimentar con semillas de marañón y frutas deshidratadas. Sin embargo, el verdadero giro llegó gracias a una tradición familiar: la semilla del Guanacaste, que antaño se consumía como si fuera frijol, despertó su interés y se convirtió en el eje de su innovación.
El primer contacto con esta semilla sorprendió a Rodrigo. Su textura recuerda a la de un garbanzo crudo y su forma es similar a una almendra. Pero lo más relevante son sus propiedades nutricionales: por cada 10 gramos de semilla, cuatro corresponden a proteína —un 40%— y tres gramos a fibra. Esto la posiciona como un superalimento dentro de la dieta local y global, especialmente en un contexto donde la demanda de productos altos en proteína y funcionales crece a ritmos cercanos al 7% anual en América Central.
En 2023, IGO Productos lanzó formalmente su primera línea basada en esta semilla, enfrentando el reto de crear la cadena de valor desde cero. Inicialmente adquirían muestras del CATIE en Turrialba, pero pronto entendieron que debían involucrar a comunidades locales. Hoy, compran semillas a 10 familias de Esparza, Abangares, Puntarenas y Guanacaste, generando ingresos adicionales y promoviendo la conservación de los árboles. La temporada de recolección va de febrero a abril, y el año pasado lograron recolectar 10 toneladas de apenas 15 árboles, aunque ya cuentan con más de 200 identificados para expandir su producción.
La línea de IGO Productos se orienta a simplificar la incorporación de proteína en desayunos y meriendas. Incluye harina de semilla de Guanacaste para panadería y repostería, mantequilla untable y barritas proteicas, diseñadas para mamás que buscan opciones saludables y atletas que necesitan proteína rápida. Para 2026, el objetivo es ingresar con fuerza a supermercados y fortalecer su presencia en hoteles, aprovechando el turismo como canal estratégico.
Este emprendimiento forma parte del programa “Pasión por el Sabor” de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (CACIA), que impulsa la incubación agroindustrial de micro y pequeños negocios. Desde su inicio, 45 emprendimientos han logrado posicionarse en góndolas y tiendas de conveniencia, con respaldo del Sistema de Banca para el Desarrollo y capital semilla no reembolsable mediante la línea “Semillas de Transformación”.
El 80% de los asociados de CACIA son micro y pequeñas empresas, lo que refleja la importancia de este sector en la economía nacional. Programas como este fomentan la innovación basada en recursos locales y promueven la competitividad de productos costarricenses en mercados cada vez más exigentes.
Para los emprendedores interesados en asesoría, CACIA ofrece orientación en categorías como frutas y vegetales, granos, lácteos, cereales, repostería, bebidas y alimentos funcionales. Los interesados pueden contactar a la organización a través de cacia@cacia.org
o al teléfono 2220-3031.
La propuesta de Rodrigo Crovetto combina innovación, nutrición y patrimonio nacional, demostrando que incluso las semillas que muchos pasan por alto pueden convertirse en productos altamente valorados, capaces de transformar hábitos de consumo y generar impacto económico en las comunidades locales.













