La industria cervecera brasileña cerró 2025 como la más dinámica de su historia. El Anuario de la Cerveza 2026, publicado esta semana por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, confirma que el sector alcanzó 1,954 cervecerías registradas —el mayor número de la serie histórica— distribuidas en 794 municipios de todo el país, equivalente al 14.3% de las ciudades brasileñas.
En un entorno marcado por presiones macroeconómicas y fenómenos climáticos adversos que afectaron la cadena de insumos, la industria no solo resistió sino que creció en todas las variables clave: producción, registros, exportaciones y diversificación de portafolio.
São Paulo lidera el mapa cervecero nacional con 452 establecimientos, seguido de Santa Catarina y Rio Grande do Sul, estado que mantiene la mayor densidad del país con una cervecería por cada 32,000 habitantes. La región Sudeste concentra el 47.2% del total con 923 unidades. São Paulo ciudad sigue siendo el municipio con más plantas activas: 61 establecimientos en operación, un dato que habla tanto de la concentración del consumo como del capital emprendedor que rodea al sector artesanal e independiente.
El número de productos registrados retomó su trayectoria ascendente tras la caída inédita del año anterior: 44,212 cervezas activas en 2025, un alza del 2.41% frente a 2024. Las marcas registradas también crecieron un 2.1%, llegando a 56,170 registros activos.
Estos datos no son solo administrativos: reflejan la vitalidad de un ecosistema donde la innovación de portafolio es continua y donde los consumidores tienen acceso a una oferta más diversa que en cualquier otro momento de la historia cervecera del país. El mercado global de cerveza fue valorado en 810,000 millones de dólares en 2025 y se proyecta que supere el billón para 2031, con premiumización y diversificación de estilos como los principales motores del crecimiento.
El segmento sin gluten fue el fenómeno del año. La producción saltó de 71 millones a 367.9 millones de litros en un solo ejercicio, un incremento del 417.6% que convierte a Brasil en uno de los mercados con mayor expansión de esa categoría a nivel mundial. El volumen ya representa el 2.35% de la producción total de 15,690 millones de litros.
El crecimiento responde a varios factores convergentes: el aumento en el diagnóstico de enfermedad celíaca —que afecta aproximadamente al 1% de la población global—, la adopción de dietas libres de gluten como elección nutricional más allá del diagnóstico médico, y la mejora tecnológica en los procesos de producción que permite obtener cervezas sin gluten con perfiles sensoriales cada vez más cercanos a los convencionales.
En el frente exportador, la industria también marcó récord. Los envíos al exterior alcanzaron 218.3 millones de dólares en 2025, un aumento del 6.86% y el mayor valor de la serie histórica. El saldo comercial cerró con superávit récord de 195 millones de dólares, y la cerveza brasileña llegó a 77 países. Esa expansión internacional, liderada por marcas de consumo masivo como Brahma, Skol y Antarctica bajo el paraguas de AB InBev, convive con un creciente interés global por las cervezas artesanales brasileiras, que encuentran nichos en mercados de América del Norte y Europa.
La cadena cervecera genera 41,300 empleos directos —cifra que se mantiene por encima de los 41,000 desde 2020— y más de 2.5 millones de empleos a lo largo de toda la cadena productiva, representando más del 2% del PIB nacional. Para la industria de alimentos y bebidas de América Latina, los números brasileños de 2025 son una referencia concreta de lo que la combinación de escala industrial, innovación en segmentos funcionales y apertura exportadora puede producir en un mercado de 215 millones de consumidores.













