Las bebidas elaboradas con algarroba del monte cordobés comenzaron a ganar protagonismo dentro del segmento argentino de alimentos y bebidas premium, el proyecto “Sed de Algarroba”, impulsado por Slow Food Calamuchita y el Foro de Los Ríos, llevó una selección de productos artesanales a la edición 2026 de Expo Delicatessen & Vinos, uno de los encuentros gastronómicos más relevantes del interior argentino.
La participación se realizó dentro del espacio Vidriera Productiva, promovido por el Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba, donde productores y organizadores presentaron una amplia variedad de desarrollos elaborados a base de algarroba, incluyendo aperitivos, cervezas artesanales, licores, gin, aguardientes y bebidas vegetales especiadas.
La presencia en la feria marca un nuevo paso para una iniciativa que busca reposicionar la algarroba como ingrediente de alto valor gastronómico y funcional, integrando identidad territorial, biodiversidad y producción artesanal. Durante las jornadas de degustación, las bebidas despertaron interés entre chefs, sommeliers, distribuidores y consumidores atraídos por perfiles sensoriales diferenciados y por la creciente demanda de productos vinculados al origen y a ingredientes autóctonos.
La algarroba proviene de especies nativas del género Prosopis, ampliamente distribuidas en regiones áridas y semiáridas de Argentina. Históricamente utilizada por comunidades originarias para elaborar harinas, bebidas fermentadas y alimentos tradicionales, hoy vuelve a posicionarse dentro de la gastronomía contemporánea gracias a su perfil nutricional y versatilidad industrial.
El fruto presenta un contenido relevante de fibras, antioxidantes naturales, minerales y azúcares complejos, además de aportar notas aromáticas que recuerdan al cacao, café tostado y frutos secos. Estas características impulsaron su incorporación en bebidas fermentadas, destilados y productos funcionales orientados a consumidores que buscan sabores distintivos y formulaciones más naturales.
El concurso “Sed de Algarroba”, financiado por el Fondo Internacional Negroni Week de Slow Food, reunió a 24 productores provenientes de 15 localidades cordobesas. De ese total, 18 emprendimientos llegaron a la etapa final de evaluación sensorial mediante catas a ciegas realizadas por un jurado especializado.
La premiación tuvo lugar meses atrás en Villa General Belgrano, uno de los principales polos gastronómicos y turísticos de Córdoba, y permitió consolidar una red colaborativa entre pequeños productores, cocineros, bartenders y elaboradores artesanales interesados en ampliar el uso gastronómico de ingredientes del bosque nativo.
La expansión de bebidas basadas en algarroba se inscribe además dentro de una tendencia internacional hacia productos vinculados con biodiversidad regional, sostenibilidad y rescate de materias primas ancestrales. En distintos mercados gourmet crece el interés por bebidas botánicas, fermentados naturales y destilados con identidad territorial, especialmente en consumidores que priorizan trazabilidad y autenticidad.
En Córdoba, el monte nativo comienza a adquirir una nueva dimensión económica ligada a la bioeconomía y al agregado de valor local. La utilización sostenible de frutos forestales no madereros ofrece oportunidades para comunidades rurales y pequeños emprendimientos que buscan desarrollar productos diferenciados sin depender exclusivamente de cultivos tradicionales.
Expo Delicatessen & Vinos se consolidó en los últimos años como uno de los principales escaparates regionales para alimentos premium, vinos, destilados y productos artesanales de alta gama. La edición 2026 convocó a miles de asistentes entre operadores gastronómicos, distribuidores, hoteleros y consumidores especializados.
Para los impulsores de “Sed de Algarroba”, la participación en este tipo de eventos representa una oportunidad estratégica para ampliar canales de comercialización y posicionar la algarroba cordobesa dentro de un segmento gourmet en expansión. La combinación entre innovación, patrimonio alimentario y biodiversidad local comienza así a transformar un fruto tradicional del monte en un nuevo emblema gastronómico argentino.













