La industria latinoamericana de alimentos y confitería comenzó 2026 enfrentando un escenario complejo marcado por inflación persistente, volatilidad cambiaria y mayores costos logísticos internacionales.
En ese contexto, la compañía colombiana Colombina reportó resultados financieros que reflejan tanto la presión del entorno global como una mejora operativa impulsada por eficiencia, diversificación y control de costos.
Durante el primer trimestre del año, la empresa registró ingresos consolidados por 824.446 millones de pesos colombianos y un EBITDA cercano a 108.000 millones de pesos, equivalente a un crecimiento de 15 % frente al mismo periodo de 2025. La utilidad operacional también mostró un avance significativo de 16 %, alcanzando 76.761 millones de pesos.
Uno de los factores más determinantes para los resultados fue el comportamiento del tipo de cambio. La revaluación del peso colombiano frente al dólar, cercana a 12,5 % en los últimos doce meses, impactó directamente el valor de los ingresos internacionales cuando fueron convertidos a moneda local. Aunque las ventas externas medidas en pesos cayeron 11 %, la facturación en dólares se mantuvo relativamente estable en torno a USD 82,9 millones, mostrando resiliencia en mercados internacionales estratégicos.
El efecto cambiario se convirtió en uno de los principales desafíos para las empresas exportadoras de alimentos de América Latina. En industrias como confitería, snacks, galletas y chocolates, donde buena parte de las materias primas y contratos internacionales se negocian en dólares, las fluctuaciones monetarias pueden alterar márgenes, costos de producción y competitividad exportadora en periodos relativamente cortos.
Colombina mantiene operaciones comerciales en más de 70 países y cuenta con una presencia relevante en categorías de dulces, chocolates, galletas, helados, salsas y alimentos procesados. La compañía ha consolidado en los últimos años una estrategia de internacionalización apoyada en marcas regionales, innovación de portafolio y expansión hacia canales modernos de distribución.
En el mercado colombiano, las ventas crecieron 7 % y superaron los 517.000 millones de pesos. Parte del desempeño estuvo impulsado por categorías de mayor dinamismo como helados, que crecieron 11 %, y productos representados, con un aumento de 12 %. El segmento de helados continúa beneficiándose de nuevas formulaciones, expansión de puntos de venta y cambios en hábitos de consumo vinculados a conveniencia y productos indulgentes.
En contraste, la categoría de chocolatería retrocedió 18 %, afectada por un contexto internacional de fuerte incremento en los precios del cacao. Durante los últimos meses, el mercado global experimentó niveles históricamente altos debido a problemas climáticos en África Occidental, región que concentra la mayor producción mundial del grano. La menor disponibilidad de cacao elevó costos para fabricantes de chocolates y derivados en distintos mercados internacionales.
Las galletas también registraron una caída de 6 %, reflejando un entorno de consumo más cauteloso en algunos segmentos de hogares. En Colombia, la inflación anual se ubicó en 5,56 %, mientras las tasas de interés permanecieron elevadas tras la decisión del Banco de la República de mantener la tasa de intervención en 11,25 %. Este escenario continúa presionando el gasto de los consumidores y modificando patrones de compra hacia formatos más económicos y promociones.
A nivel operativo, la compañía logró mejorar su margen EBITDA de 11,3 % a 13,1 %, apoyada en estrategias de eficiencia industrial, optimización logística y administración de costos de materias primas. La automatización de procesos, la gestión energética y la modernización de plantas se han convertido en prioridades para la industria de alimentos, especialmente en un contexto global donde el transporte marítimo y los insumos continúan sujetos a volatilidad.
Con estos resultados, Colombina inicia 2026 mostrando capacidad de adaptación en un entorno desafiante para el consumo masivo regional, manteniendo crecimiento operativo mientras ajusta su estrategia frente a presiones cambiarias, inflación y transformación de los mercados internacionales.













