Representantes del sector ganadero, investigadores y especialistas de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay avanzaron en el diseño de estrategias regionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción bovina, en el marco del proyecto GANASUR, una iniciativa colaborativa orientada a promover sistemas pecuarios más resilientes, eficientes y climáticamente inteligentes en el Cono Sur.
La discusión se desarrolló durante un Taller Virtual Regional que reunió a actores públicos, privados y académicos vinculados a la cadena de carne bovina. El objetivo central fue evaluar medidas de mitigación aplicables a las condiciones productivas de la región, considerando factores económicos, ambientales y técnicos que permitan acelerar la transición hacia modelos ganaderos de menor impacto climático sin comprometer productividad ni competitividad exportadora.
El proyecto GANASUR —“Desarrollo de estrategias de mitigación para el sector ganadero mediante un enfoque colaborativo en el Cono Sur”— es cofinanciado por PROCISUR y la Iniciativa de Agricultura Climáticamente Inteligente del gobierno de Nueva Zelanda, como parte de su contribución a la Global Research Alliance, plataforma internacional enfocada en reducir emisiones agropecuarias.
La iniciativa es coordinada actualmente por el investigador Ignacio Beltrán, del INIA Remehue, junto a los investigadores Camila Muñoz y Sergio Iraira. El equipo trabaja en la generación de herramientas que permitan adaptar la producción ganadera regional a los compromisos internacionales de reducción de emisiones y sostenibilidad alimentaria.
La ganadería bovina representa una actividad estratégica para las economías agroexportadoras del Cono Sur. Sin embargo, el sector enfrenta crecientes exigencias vinculadas a trazabilidad ambiental, huella de carbono y manejo sustentable de recursos naturales. Diversos mercados internacionales y cadenas globales de alimentos ya incorporan indicadores ambientales dentro de sus requisitos de abastecimiento, especialmente en proteínas de origen animal.
Durante el taller se analizaron alternativas orientadas a disminuir emisiones de metano entérico, optimizar el uso de pasturas, mejorar eficiencia reproductiva y aumentar la captura de carbono en sistemas silvopastoriles y praderas permanentes. También se discutieron tecnologías de alimentación animal, suplementación estratégica y manejo de estiércol como herramientas para reducir intensidad de emisiones por kilogramo de carne producida.
Uno de los principales ejes de trabajo fue la construcción de tres escenarios prospectivos para el sector ganadero regional. El primero, denominado BAU (Business as Usual), representa la continuidad de los sistemas actuales. El segundo, FULL, contempla la adopción total de medidas de mitigación disponibles. Finalmente, el escenario PLAUSIBLE busca identificar estrategias técnicamente viables y económicamente aplicables para productores de distintos tamaños y realidades productivas.
Especialistas participantes coincidieron en que la adopción de prácticas climáticamente inteligentes puede generar beneficios adicionales vinculados a productividad, eficiencia alimenticia, conservación de suelos y resiliencia frente a eventos climáticos extremos como sequías prolongadas o lluvias intensas.
El proyecto también busca fortalecer la articulación entre ciencia, sector privado y productores, una dimensión considerada clave para acelerar la transferencia tecnológica hacia los sistemas ganaderos comerciales. La colaboración regional permitirá además compartir experiencias exitosas, metodologías de medición de emisiones y modelos productivos adaptados a distintas condiciones agroecológicas.
Investigadores vinculados al programa destacaron que la región posee ventajas competitivas para avanzar hacia una producción bovina más sostenible, apoyada en sistemas pastoriles, disponibilidad de recursos naturales y creciente capacidad técnica para integrar innovación ambiental a la producción de alimentos.













