La Universidad de Santiago de Chile (Usach) encabeza una iniciativa de investigación y desarrollo orientada a transformar la industria de levaduras mediante la creación de nuevas cepas locales con alto valor agregado.
El proyecto busca fortalecer la autonomía productiva del país, reducir la dependencia de insumos importados y habilitar nuevas oportunidades de negocio en sectores estratégicos como la vitivinicultura, la panificación, la acuicultura y la agricultura.
La iniciativa, titulada “A new platform for the diversification and sustainability of the yeast biotechnology industry in Chile”, es liderada por el Dr. Claudio Martínez, investigador del Centro de Estudios en Ciencia y Tecnología en Alimentos (CECTA), y cuenta con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). El desarrollo se realiza en colaboración con la Universidad de Chile y el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, integrando capacidades científicas multidisciplinarias.
El eje del proyecto es la construcción de una plataforma biotecnológica capaz de generar, caracterizar y optimizar levaduras adaptadas a condiciones productivas locales. En su fase inicial, contempla la creación de un banco con al menos 100 cepas nativas, las cuales serán analizadas mediante herramientas de genómica, transcriptómica y metabolómica para identificar atributos funcionales clave como tolerancia a estrés, eficiencia fermentativa y producción de compuestos de interés industrial.
En términos de mercado, la industria global de levaduras mueve miles de millones de dólares anuales, impulsada por la demanda de alimentos fermentados, biocombustibles y soluciones biotecnológicas. En Chile, gran parte de estas cepas son importadas, lo que implica costos logísticos, dependencia tecnológica y menor capacidad de diferenciación en productos finales. La generación de cepas propias abre la puerta a modelos de licenciamiento, exportación de biotecnología y desarrollo de startups especializadas.
En el ámbito vitivinícola, uno de los sectores prioritarios, el equipo ya se encuentra en fase piloto validando cepas mejoradas que permiten optimizar perfiles aromáticos, controlar fermentaciones y adaptarse a condiciones climáticas variables. Estas innovaciones podrían traducirse en vinos con identidad microbiológica local, una tendencia creciente en mercados premium que valoran la trazabilidad y singularidad del producto.
En acuicultura, la investigación explora el uso de derivados de levaduras, como β-glucanos y manano-oligosacáridos, conocidos por su capacidad para modular el sistema inmune de peces. Su incorporación en dietas funcionales podría reducir el uso de antibióticos, alineándose con regulaciones internacionales más estrictas y con la demanda de consumidores por productos más sostenibles.
Además, en panadería y agricultura, las nuevas cepas podrían mejorar rendimientos, estabilidad de procesos y resistencia a contaminantes, generando eficiencias operacionales relevantes para la industria.
El proyecto también considera el escalamiento industrial, incluyendo el diseño de procesos de fermentación y downstream processing que permitan producir estas levaduras a nivel piloto y precomercial. Este componente es clave para cerrar la brecha entre investigación y mercado, facilitando la transferencia tecnológica hacia empresas.
A mediano plazo, se proyecta que esta plataforma actúe como catalizador para la creación de emprendimientos biotecnológicos, atrayendo inversión y promoviendo encadenamientos productivos. Empresas del rubro alimentario, acuícola y agrícola podrían integrarse como socios estratégicos, acelerando la adopción de soluciones basadas en microbiología avanzada.
Con más de dos décadas de investigación acumulada, la Usach busca posicionar a Chile como un actor relevante en biotecnología de levaduras, un segmento donde la innovación científica se traduce directamente en ventajas competitivas industriales y expansión hacia mercados internacionales.













