El sector lácteo del suroccidente colombiano gana terreno en los circuitos comerciales del país. Cerca de veinte empresarios de Nariño participan en el Salón del Queso 2026, en Bogotá, bajo el acompañamiento de la Cámara de Comercio de Ipiales y una alianza con la Cámara de Comercio de Bogotá que busca abrir canales de comercialización para las marcas regionales.
La feria funciona como una de las principales vitrinas del país para la cadena láctea, al reunir en un mismo espacio a productores, compradores, distribuidores y expertos internacionales del sector quesero. Para Nariño, el ejercicio tiene un peso particular: la leche representa cerca del 30% del PIB agropecuario departamental y sostiene a casi 40.000 productores, una cifra que —contando a sus familias y trabajadores vinculados— involucra a más de 159.000 personas en la región.
Un clúster que gana escala
La participación en Bogotá no es un hecho aislado, sino la continuidad de un proceso de fortalecimiento del clúster lácteo regional que ya conecta a marcas como Colácteos, Andinalac, Lácteos Santa María y Siani con mercados fuera del departamento. Varias de esas industrias, además, maquilan producto para marcas reconocidas que se comercializan en Cali, el Valle del Cauca y Cundinamarca, un esquema que multiplica el volumen procesado sin necesidad de que cada planta construya marca propia desde cero.
La innovación de producto ha sido clave para sostener ese crecimiento: quesos con sabores especiales, variedades picantes, combinaciones con frutas, bebidas lácteas funcionales y arequipes componen hoy un portafolio mucho más amplio que el queso fresco tradicional, la categoría que históricamente domina el consumo en la región andina.
Una categoría que crece por encima del promedio de consumo
El impulso a los queseros nariñenses llega en un momento favorable para la categoría a nivel nacional. El consumo de queso en los hogares colombianos creció 6,72% en 2024, mientras que desde 2009 el segmento acumula un crecimiento promedio anual del 4,5% en volumen, un ritmo que contrasta con las dificultades más amplias del sector lácteo colombiano: entre 2021 y 2023 el consumo per cápita general de leche cayó 9,3%, hasta 147 litros por persona al año, mientras los costos de producción subieron 58,1% en el mismo periodo. En ese contexto, el queso se sostiene como una de las pocas líneas de valor agregado capaz de compensar la presión de costos sobre los productores primarios.
Ese diferencial explica por qué la estrategia de las cámaras de comercio prioriza justamente esta categoría para posicionar a Nariño en el mercado nacional, en lugar de limitarse a la venta de leche cruda o productos de bajo procesamiento.
Para Iván Flórez, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Ipiales, este tipo de espacios permite demostrar la calidad de los productos elaborados por los empresarios de la región ante compradores nacionales e internacionales, y proyectarlos hacia nuevos mercados.
La apuesta, según la entidad, es de largo aliento: sostener el acompañamiento a las pymes agroindustriales del departamento, generar alianzas estratégicas y consolidar la marca Nariño como sinónimo de calidad dentro de la producción de alimentos del país. Con el consumo de queso creciendo a un ritmo superior al de la leche líquida, y con un clúster regional que ya exporta producto terminado a otras zonas de Colombia, la feria bogotana se perfila como un paso más en la transición de los productores nariñenses de proveedores de materia prima a fabricantes de marca propia.













