La Embajada del Perú en Japón y la Asociación Pisco de Japón organizaron en Tokio el taller "Pisco is Peru", una jornada de perfeccionamiento dirigida a bartenders, sommeliers y representantes de restaurantes y bares de la capital japonesa.
La iniciativa llega en un momento estratégico para la industria: Japón se consolida entre los principales destinos del destilado peruano, con compras que sumaron 511,321 dólares en 2025, posicionándose como el cuarto mercado más importante del pisco peruano a nivel global.
El evento fue inaugurado por el embajador Francisco Tenya Hasegawa, quien subrayó el valor diferenciador del pisco en el competitivo mapa de los destilados premium. A continuación, la sommelier Natsue Nakandakari condujo la sesión técnica central, abordando las variedades disponibles en el mercado japonés, las técnicas de preparación auténtica y los estándares profesionales que exige una coctelería de calidad con la bebida bandera del Perú.
Lo que hace al pisco peruano verdaderamente irrepetible es su base ampelográfica. La Norma Técnica Peruana lo define como el aguardiente obtenido exclusivamente por destilación de mostos frescos de uvas pisqueras —Quebranta, Negra Corriente, Mollar, Italia, Moscatel, Albilla, Torontel y Uvina— recientemente fermentados, con un grado alcohólico que puede variar entre 38 y 48 grados.
Esta diversidad varietal no es solo botánica: se traduce directamente en el vaso. Las uvas no aromáticas, como la Quebranta, destacan por su cuerpo y estructura, mientras que las aromáticas aportan fragancias intensas y notas florales o frutales; la Moscatel ofrece miel y frutos secos, la Albilla notas de pera y flores blancas, y la Torontel frescura cítrica de lima y azahar. Esta arquitectura sensorial es precisamente lo que permite al bartender construir cócteles con capas de complejidad inusuales en otros destilados.
Durante la jornada se prepararon el pisco sour y la algarrobina, dos clásicos que despertaron notable interés entre los asistentes por su equilibrio, autenticidad y potencial comercial. Ambos son vehículos perfectos para ilustrar la versatilidad del destilado en una barra moderna: el pisco sour, con su estructura de cítrico, clara y amargo de Angostura, responde bien a la sensibilidad japonesa por el balance preciso de sabores; la algarrobina, con su perfil más dulce y denso, abre un nicho diferente orientado a la sobremesa y a los menús de fusión nikkei.
El contexto de mercado respalda el impulso. Luego de dos años de caída, las exportaciones peruanas de pisco crecieron 8.4% en los primeros cinco meses de 2025, superando los cuatro millones de dólares, con perspectivas optimistas tanto de ADEX como del Ministerio de Comercio Exterior. Japón, además, figura entre los mercados de mayor potencial gracias a su cultura de consumo sofisticado, la consolidada comunidad nikkei y la creciente demanda de espirituosos de autor. El director general de JETRO destacó el pisco como uno de los productos peruanos de alto potencial para la Expo 2025 Osaka-Kansai, plataforma que amplifica su visibilidad ante importadores y consumidores de toda Asia.
Al cierre del taller, los asistentes participaron en una degustación de las marcas distribuidas actualmente en Japón y establecieron contacto directo con importadores, facilitando la incorporación del pisco en cartas de coctelería de establecimientos tokiotas. La jornada confirma que la estrategia de diplomacia gastronómica peruana encuentra en Japón un terreno fértil: un mercado exigente, curioso y dispuesto a incorporar nuevos referentes en su cultura de barra.













