Argentina alcanzó en 2025 un hito sin precedentes en su historia avícola: se convirtió en el país con mayor consumo per cápita de huevos del mundo, con un promedio de 398 unidades por habitante al año. El dato surge del Informe Productivo 2025 de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA) y fue complementado por el Instituto Latinoamericano del Huevo (ILH).
La cifra supera a México, que hasta entonces lideraba el ranking regional con 392 huevos per cápita, y se ubica muy por encima del promedio latinoamericano de 304 unidades y del promedio mundial de 195. En un solo año, el consumo argentino creció 35 unidades por persona, equivalente a un salto del 9.75%, uno de los incrementos más pronunciados registrados en cualquier mercado avícola del mundo en el corto plazo.
Detrás de ese número hay una industria que ha transformado su escala en tiempo récord. El parque productivo argentino pasó de 57.7 millones de gallinas ponedoras en 2024 a 62.7 millones en 2025, un crecimiento cercano al 9% en un solo ejercicio. La producción total alcanzó casi 19,000 millones de huevos, frente a 17,433 millones del año anterior, lo que implica un aumento del 8.82% y se traduce en una cifra que el sector repite como emblema de escala: 610 huevos producidos por segundo. A nivel geográfico, la provincia de Buenos Aires concentra el 40% del parque avícola nacional, seguida por Entre Ríos con el 25%, Córdoba con el 10% y el NOA —Salta, Tucumán y Jujuy— con el 6.5%.
El huevo argentino combina atributos nutricionales y económicos que explican su penetración de mercado. Es fuente completa de proteína de alto valor biológico —con los nueve aminoácidos esenciales— aporta vitaminas D, B12, colina y luteína, y su precio lo convierte en la proteína animal de menor costo relativo para el consumidor. Durante 2025, el precio promedio pagado por el consumidor argentino fue de 2.65 dólares por docena, y el gasto anual en huevos representó apenas el 5.03% del ingreso familiar, lo que lo posiciona como un alimento de alta accesibilidad incluso en contextos de presión inflacionaria.
El 98% de la producción nacional se destina al mercado interno, lo que refleja la fortaleza de la demanda doméstica. Las exportaciones, aunque aún marginales en volumen relativo, crecieron un 15.8% interanual hasta alcanzar 323 millones de unidades en 2025, representando el 13.86% de las exportaciones latinoamericanas de huevo. América Latina, por su parte, produce el 12.62% de los huevos del mundo, con un parque de aproximadamente 680 millones de aves sobre un total global de 5,387 millones. Brasil lidera la producción regional con 61,356 millones de unidades anuales, seguido por México con 52,000 millones, mientras Argentina ocupa el tercer puesto productivo con 19,000 millones.
El crecimiento, sin embargo, convive con tensiones que el sector no oculta. El precio pagado al productor cayó más del 40% entre mayo y finales de 2025, pasando de casi 5,600 a menos de 3,500 pesos el maple de 30 unidades, mientras los costos productivos subieron en la misma proporción.
La brecha no se trasladó al consumidor: la diferencia quedó capturada en la cadena de distribución y comercio minorista. A eso se suma el avance del contrabando desde países limítrofes, que en 2025 representó el 0.7% de la producción nacional —unos 133 millones de huevos— con un crecimiento del 665% respecto al año anterior, generando riesgos sanitarios concretos en un mercado que opera bajo los estándares más exigentes de SENASA. El liderazgo mundial es real; el desafío ahora es que su rentabilidad llegue también al eslabón que lo produce.













