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Bebidas muy calientes y cáncer de esófago, evidencia y recomendaciones para profesionales

Colombia Bebidas

El hábito de consumir bebidas humeantes como café, té o infusiones a temperaturas extremadamente altas ha sido objeto de atención científica y regulatoria debido a su asociación con un mayor riesgo de cáncer esofágico. No se trata de criticar una costumbre cultural extendida, sino de entender lo que indica la evidencia epidemiológica y biológica para informar decisiones en salud pública y clínica.

Evidencia científica sólida sobre temperatura y riesgo, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), parte de la Organización Mundial de la Salud, ha evaluado exhaustivamente la literatura sobre el consumo de bebidas calientes y su potencial carcinogénico. Tras analizar más de mil estudios, concluyó que el consumo habitual de bebidas muy calientes —generalmente definidas como >65 °C— es “probablemente carcinogénico para los humanos” específicamente en relación con el cáncer de esófago. Esta clasificación se basa en evidencia limitada pero consistente de asociación entre temperatura y cáncer, que se observa en múltiples regiones del mundo donde se consumen bebidas muy calientes de forma tradicional.

Un estudio prospectivo publicado en International Journal of Cancer siguió a más de 50 000 personas durante una década y encontró que quienes bebían al menos 700 ml diarios de té a temperaturas de ~60 °C o más tenían cerca de un 90 % más de riesgo de cáncer esofágico de células escamosas comparado con quienes bebían la misma cantidad a temperaturas más bajas.

Investigaciones adicionales demuestran que el riesgo aumenta con la temperatura y el volumen consumido. Por ejemplo, análisis epidemiológicos han hallado que beber té muy caliente (>65 °C) está asociado con un riesgo significativamente mayor de carcinoma esofágico comparado con bebidas más frías.

La literatura científica también destaca que otros factores como fumar o beber alcohol en conjunto con bebidas demasiado calientes multiplican el riesgo de cáncer esofágico en comparación con el consumo aislado de bebidas calientes.

Mecanismos biológicos plausibles

Aunque no está completamente definido el mecanismo exacto, la hipótesis más aceptada es que la exposición repetida a líquidos muy calientes induce lesiones térmicas en la mucosa del esófago, lo que provoca inflamación crónica y reparaciones celulares repetidas. Ese ciclo de daño y regeneración puede facilitar mutaciones en el ADN y, con el tiempo, contribuir a la transformación maligna de las células epiteliales.

Este efecto térmico parece estar relacionado con la temperatura del líquido más que con sus componentes químicos individuales. Las revisiones sistemáticas coinciden en que la mayoría de los estudios asocian el riesgo con la temperatura, no con la sustancia (café, té o agua caliente) en sí misma, lo cual es crucial para profesionales de la salud al interpretar datos epidemiológicos.

Datos de contexto

El cáncer de esófago es una de las neoplasias más letales, con tasas de supervivencia a 5 años relativamente bajas en muchos países. Aunque su incidencia varía geográficamente, se estima que decenas de miles de casos nuevos se diagnosticaron solo en Estados Unidos en un año reciente, subrayando la importancia de identificar factores de riesgo modificables.

Implicaciones para práctica y prevención

Para médicos, nutricionistas y profesionales de salud pública, el mensaje central no es desaconsejar completamente el consumo de bebidas calientes, sino promover prácticas de consumo más seguras:

  • Temperatura segura: Evitar bebidas a temperaturas superiores a ~60–65 °C. Dejar reposar o añadir un poco de leche/agua puede reducir la temperatura rápidamente.
  • Evaluación de riesgo individual: Pacientes con otros factores de riesgo (tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, enfermedad de reflujo gastroesofágico) podrían beneficiarse de recomendaciones más estrictas.
  • Educación de pacientes y comunidades: Comunicar que es la temperatura, no la bebida, lo que está asociado con el riesgo incrementado, puede ayudar a implementar modificaciones sencillas y efectivas.

Conclusión

La evidencia científica acumulada indica que consumir bebidas muy calientes con regularidad está asociado con un mayor riesgo de cáncer de esófago, especialmente el tipo de células escamosas. Esto se basa en estudios epidemiológicos de gran tamaño y evaluaciones de agencias internacionales. Moderar la temperatura de consumo es una intervención de bajo costo y alta factibilidad que puede formar parte de estrategias preventivas más amplias para reducir la incidencia de esta enfermedad.

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