La llegada de una de las diez marcas lácteas más grandes de Brasil al territorio paraguayo confirma una tendencia que se consolida en el comercio exterior de la región: el régimen de maquila se convierte en la puerta de entrada preferida para inversores brasileños que buscan optimizar costos de producción sin perder acceso a su propio mercado de consumo.
Lacticinios Jussara, compañía fundada en 1954 en Franca, São Paulo, avanza en la instalación de una unidad de fraccionamiento de leche en polvo en Paraguay, con una inversión inicial de USD 10 millones y el compromiso de exportar el 100% de su producción de regreso al mercado brasileño.
El proyecto, presentado a autoridades del Ministerio de Industria y Comercio, se encuentra en fase de prospección de locaciones, con un inicio de operaciones estimado en un plazo de doce meses. Jussara procesa actualmente más de un millón de litros de leche diarios y factura cerca de 1.600 millones de reales al año, cifra equivalente a unos USD 314 millones, lo que la ubica entre los actores más consolidados del sector lácteo brasileño.
Por qué Brasil mira hacia afuera para abastecerse
La decisión de fraccionar leche en polvo fuera de sus fronteras no es casual. Brasil se mantiene como importador neto de productos lácteos, particularmente de leche en polvo entera, un déficit que responde a los altos costos internos de producción frente a la competencia regional. El país proyecta para este año una producción láctea récord superior a 26 millones de toneladas, pero buena parte de ese volumen todavía no logra igualar la competitividad de procesar en plantas vecinas bajo esquemas tributarios más favorables, lo que explica el atractivo de instalar capacidad productiva en Paraguay para reintroducir el producto terminado sin aranceles.
Un régimen que crece a doble dígito
El Régimen de Maquila paraguayo atraviesa uno de sus mejores momentos históricos. Durante el primer semestre de este año, las exportaciones bajo esta modalidad alcanzaron USD 717 millones, un crecimiento del 25% frente al mismo período de 2025, con Brasil como destino de aproximadamente el 62% de esos envíos. El esquema, que aplica un impuesto único del 1% sobre el valor agregado nacional o el valor de factura de exportación —el que resulte mayor— y exonera al inversionista de aranceles aduaneros, del impuesto a la renta empresarial y del impuesto a los dividendos, generó más de 36.000 empleos formales en el país durante el mismo período, con un crecimiento interanual superior al 6%.
Dentro de esa canasta exportadora, el rubro de alimentos y bebidas ya figura entre los segmentos más dinámicos, por detrás de autopartes y confecciones, lo que ubica a proyectos como el de Jussara en una categoría con espacio de crecimiento dentro del mapa industrial paraguayo.
Una plataforma que gana peso en el Mercosur
Para las autoridades paraguayas, la llegada de un jugador de esta escala confirma la maduración de Paraguay como plataforma de manufactura y exportación regional, capaz de ofrecer transferencia tecnológica, generación de empleo calificado y mayor diversificación de la matriz exportadora nacional.
El caso también ilustra una dinámica más amplia del comercio lácteo del Mercosur: cuando la demanda brasileña se activa, termina definiendo el ritmo de producción, inversión y precios en toda la región, incluso cuando la industria decide instalarse fuera de las fronteras brasileñas para ganar eficiencia. Si el proyecto de Jussara se concreta según lo previsto, Paraguay sumará un nuevo eslabón en su cadena de alimentos procesados, mientras Brasil resuelve parte de su dependencia estructural de leche en polvo importada con un socio cada vez más cercano.













