La cadena de suministro de alimentos y bebidas acaba de cruzar una frontera que hasta hace pocos años parecía reservada para la ciencia ficción. PepsiCo, el segundo grupo de alimentos y bebidas más grande del mundo con ingresos de 91,500 millones de dólares en 2024 y presencia en más de 200 países.
Se convirtió en la primera gran empresa de consumo masivo en desplegar a escala comercial una flota de camiones completamente autónomos para distribuir sus productos entre centros de distribución, almacenes y tiendas minoristas en Estados Unidos. La alianza multianual con Gatik AI —startup canadiense especializada en transporte autónomo de milla intermedia— ya opera con 41 camiones sin conductor en Texas, Arizona y Arkansas, transportando diariamente productos como Doritos, Cheetos, Frito-Lay y bebidas de la marca Pepsi con una tasa de puntualidad superior al 98%.
Los vehículos, fabricados por Isuzu e impulsados por el sistema de conducción autónoma de Gatik, están equipados con múltiples cámaras frontales y traseras, radares, sensores lidar e inteligencia artificial que interpreta el entorno en tiempo real, detecta obstáculos y toma decisiones de navegación sin intervención humana a bordo.
Están diseñados específicamente para la milla intermedia —el tramo logístico entre planta y almacén, o entre almacén y punto de venta— un segmento de ruta corto, repetitivo y de alta frecuencia donde la autonomía es técnicamente más viable y comercialmente más rentable que en la milla larga interestatal. A medida que el sistema acumula recorridos en una misma ruta, el algoritmo aprende y optimiza continuamente su comportamiento, mejorando la precisión de cada entrega.
Para la industria de alimentos y bebidas, las implicaciones van mucho más allá de la tecnología. El mercado global de logística de alimentos fue valorado en 113,200 millones de dólares en 2025 y crece a una tasa anual del 6.8%, presionado por la demanda de mayor velocidad de reposición en anaquel, reducción de mermas y confiabilidad en la cadena de frío. Uno de los cuellos de botella más críticos de esa cadena es la escasez de conductores: en Estados Unidos hay un déficit estimado de 80,000 choferes de camión, una brecha que se proyecta superar los 160,000 para 2030.
PepsiCo, que opera una de las flotas privadas de distribución más grandes del país, necesita cubrir esa brecha sin que la disponibilidad de producto en anaquel se vea comprometida. Los camiones autónomos de Gatik son precisamente esa solución.
La tecnología también incorpora sistemas de gestión dinámica de rutas que permiten agregar o eliminar paradas, responder a cambios en la demanda y adaptarse a la actividad de los centros de distribución en tiempo real, sin alterar los procesos operativos existentes. Esa flexibilidad reduce la variabilidad logística que históricamente genera quiebres de stock y retrasos en el abastecimiento de productos de alta rotación como snacks y bebidas, categorías donde la disponibilidad constante en punto de venta impacta directamente las ventas.
Para América Latina, donde los costos logísticos representan entre el 12% y el 18% del precio final de los alimentos —casi el doble del promedio europeo— el movimiento de PepsiCo es una señal de hacia dónde va la industria. Las empresas de distribución y las grandes cadenas de alimentos de la región que inviertan temprano en automatización logística tendrán una ventaja estructural cuando esta tecnología cruce las fronteras del norte.













