En 22 años de historia, la Expoferia de Alimentos Innovadores de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile nunca había visto algo igual. El miércoles 1 de julio de 2026, el jurado de la edición más reciente tuvo que aplicar un veredicto inédito: empate absoluto en el primer lugar para dos proyectos que obtuvieron exactamente la misma calificación final.
Los ganadores compartidos fueron Ímpetu — un snack horneado de amaranto funcional y rico en nutrientes, creado por Bárbara Ramírez y Belén Sura — y Kefri-ice — un helado fermentado a base de kéfir y frutos rojos, desarrollado por Josefa Díaz y Francisca Iturra.
En un universo donde la industria alimentaria global mueve más de 8 billones de dólares anuales y las categorías de alimentos funcionales crecen al 8.5% anual, los dos productos ganadores apuntan con precisión a los segmentos de mayor expansión: fermentados probióticos y snacks de ingredientes ancestrales.
La XXII edición se realizó bajo el lema "Alimentos con-Ciencia" en el Patio Griselda Hinojosa Flores de la Facultad, como parte de la celebración del 81.º aniversario institucional. El evento es la culminación práctica de la asignatura Ingeniería de Procesos de Conservación de Alimentos, coordinada por la profesora Lilian Abugoch — impulsora histórica del encuentro desde 2005 — y articula evaluaciones de tres asignaturas simultáneas: la formulación técnica, la validación sensorial a cargo de la profesora Natalia Riquelme, y el análisis de factibilidad técnico-económica liderado por el profesor Claudio Inostroza. El resultado es un proceso pedagógico completo que lleva a los estudiantes desde la identificación de un problema real de la industria hasta la presentación de un producto mínimamente viable con potencial de escalamiento.
Los siete proyectos presentados en 2026 reflejan las tendencias más activas del mercado alimentario latinoamericano. Kefri-ice incorpora kéfir — cuyo mercado global supera los 1,800 millones de dólares y crece al 6% anual — en formato helado, combinando funcionalidad probiótica con el universo de productos lácteos fermentados. Ímpetu utiliza amaranto, pseudocereal andino con un perfil de aminoácidos esenciales superior al trigo y un contenido de calcio tres veces mayor, en un snack horneado que no requiere declarar sellos de advertencia.
Calubióticos — segundo lugar — desarrolló una caluga prebiótica orientada al bienestar digestivo, categoría que el mercado global de salud intestinal proyecta superar los 11,000 millones de dólares para 2027. Kocha — tercer lugar — puso en valor los recursos marinos chilenos como base de un snack salado. Celestial exploró el segmento de bebidas funcionales para el descanso nocturno. Dadiocas ofreció dados de tapioca como alternativa para personas con SIBO o celiaquía. Gelia desarrolló una mayonesa baja en calorías libre de sellos de advertencia nutricional.
El comité evaluador incluyó a la chef Variña Astorga de Les Toques Blanches, a la ingeniera Javiera Yáñez de CCU y al director comercial de Espacio Food & Service, entre otros. La presidenta del jurado, profesora Cielo Char, destacó que los proyectos incorporaron proteínas animales, antioxidantes y minerales como el magnesio con mayor audacia que en ediciones anteriores, y que la diferencia entre el primero y varios otros proyectos fue de décimas.
Para el decano Pablo Richter, la Expoferia es evidencia concreta del rol de la universidad pública ante los desafíos globales de la alimentación — seguridad alimentaria, cambio climático, demanda de productos saludables — y anunció dos hitos estratégicos: la creación de una Unidad de Inteligencia Artificial para optimizar procesos y control de calidad, y la inauguración de un Nuevo Laboratorio Industrial que acercará la formación a las condiciones reales de manufactura. Empresas como Nestlé, CCU, IFF, Iansa y Saporiti respaldaron la edición con premios y colaboración técnica, consolidando el vínculo entre la academia y la industria alimentaria chilena.













