La industria de alimentos y bebidas en América Latina inicia el año con un fuerte dinamismo en el segmento de embalaje flexible, considerado hoy un factor estratégico para la competitividad, eficiencia logística y sostenibilidad de las marcas.
El mercado regional del packaging flexible ya supera los USD 10.000 millones y mantiene proyecciones de crecimiento sostenido hacia la próxima década, impulsado por el cambio en los hábitos de consumo, la expansión del comercio electrónico y mayores exigencias regulatorias.
Países como Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia concentran la mayor demanda de soluciones de empaque avanzadas para alimentos procesados, bebidas funcionales, lácteos, snacks y productos listos para consumir. El crecimiento de zonas urbanas y el aumento del consumo fuera del hogar han acelerado la adopción de formatos livianos, resistentes y con mejores propiedades de barrera frente a humedad, oxígeno y contaminación.
Empresas globales con fuerte presencia en la región, como Amcor, Mondi, Sealed Air, Tetra Pak y Huhtamaki, han reforzado inversiones en plantas locales para ampliar capacidades productivas y desarrollar empaques con mayor valor agregado. Estas soluciones incluyen materiales reciclables, monomateriales, pouches de alta resistencia y tecnologías de impresión que mejoran la trazabilidad y la diferenciación en góndola.
Desde el punto de vista comercial, el empaque flexible ofrece ventajas claras frente a formatos rígidos. La reducción de peso y volumen puede disminuir los costos logísticos hasta en 15 %, además de facilitar el transporte en cadenas de distribución largas, algo crítico para exportaciones regionales. Para fabricantes de alimentos y bebidas, esto se traduce en mayor eficiencia operativa y mejor competitividad en mercados internacionales.
La sostenibilidad es otro eje central. Gobiernos latinoamericanos están avanzando en regulaciones que promueven la economía circular y la reducción de residuos plásticos, obligando a la industria a reformular materiales y procesos. En respuesta, los proveedores de packaging están acelerando el desarrollo de soluciones reciclables, compostables o con contenido reciclado, sin comprometer la seguridad alimentaria ni la vida útil del producto.
El auge del comercio electrónico también está redefiniendo los estándares del empaque. El crecimiento de las ventas online de alimentos y bebidas exige estructuras más resistentes, sellos mejorados y diseños adaptados a la logística de última milla. En este contexto, el empaque flexible se consolida como una herramienta clave para proteger el producto, reducir mermas y mejorar la experiencia del consumidor.
Desde el plano industrial, la adopción de nuevos empaques está acompañada por inversiones en automatización, eficiencia energética y control de calidad, lo que fortalece la competitividad de las plantas productivas en América Latina. La integración de tecnología en líneas de envasado permite reducir desperdicios, optimizar el uso de materiales y cumplir con estándares internacionales.
En síntesis, el crecimiento del embalaje flexible no es solo una tendencia técnica, sino un componente estratégico que permite a la industria de alimentos y bebidas latinoamericana avanzar hacia modelos más eficientes, sostenibles y orientados al consumidor moderno.













