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Nuevo Golpe de la Industria Aceitera

Paraguay Procesos / Envases Control Calidad

La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO) considera que la NO devolución del IVA a la Industria tal como se propone en el proyecto de reforma tributaria presentado por el Gobierno es un nuevo golpe para la agroindustria, poniendo en riesgo su continuidad y los puestos de trabajo. 

La propuesta de reforma tributaria presentada por el Poder Ejecutivo va en dirección contraria a la visión de desarrollo industrial que pregonamos desde CAPPRO y representa, a nuestro entender, un paso atrás en el compromiso asumido por el Presidente de la República durante su campaña de apoyar a las industrias ya instaladas en el país.

El Poder Ejecutivo, no solo repite errores del pasado, sino que los agrava, al intentar nuevamente, esta vez a través de una ley, darle el mismo tratamiento tributario en la devolución del IVA a actividades económicas distintas, como son, por un lado, la exportación de soja en estado natural y, por el otro, la industrialización de la soja y la consiguiente exportación de los productos obtenidos a través de esa transformación, que son la harina y el aceite, dos de los principales productos de exportación del Paraguay.

En el siguiente gráfico, se presenta la línea de tiempo y la problemática de la industria aceitera, que arbitrariamente fue calificada por dos decretos, como una industria de procesos básicos o incipientes -sin fundamentos técnicos ni legales-, para limitar al 50% su legítimo derecho de recuperar el 100% del IVA al exportar productos industrializados, como lo hacen las industrias de todos los demás sectores. Ahora, nuevamente, a pesar de existir una sentencia de la Corte Suprema de Justicia que declaró inconstitucional el decreto, el Poder Ejecutivo intenta elevar a una ley la misma calificación, y peor aún establecer que la devolución del IVA sea del 0% solo para la industria aceitera, lo cual sigue siendo inconstitucional.

La industrialización de materias primas agrícolas es un generador de desarrollo económico sostenible, que agrega valor y genera más oportunidades de empleos formales en nuestro país. Es lamentable que con esta miopía tributaria y visión reacaudadora de corto plazo la industria aceitera pierda competitividad.

De aprobarse sin modificaciones, la reforma tributaria representará una fuerte barrera contra el crecimiento del modelo industrial y un contrasentido de grandes proporciones. Mientras el mundo reclama cada vez más alimentos, Paraguay renuncia a fabricarlos para limitarse a ser un proveedor de materias primas sin valor agregado.

Los Senadores y Diputados, tienen ahora la oportunidad y la gran responsabilidad, que se perdió el Poder Ejecutivo, de generar leyes que respeten la Constitución Nacional, y que potencien a las industrias de nuestro país, dando el salto de un modelo económico limitado a exportar solo materias primas, y pasar a exportar cada vez más productos industrializados, transformando la soja que el Paraguay produce. El Congreso nacional tiene el deber de devolver la confianza en el cumplimiento de la Constitución Nacional y reestablecer el marco de seguridad jurídica, clave para atraer inversiones y que hace 5 años venimos cuestionando y defendiendo desde nuestro sector.

Qué pierde el país al no apoyar a su agroindustria

El tratamiento tributario hacia las agroindustrias es una renuncia voluntaria al incremento del valor agregado de las exportaciones y a la generación de mano de obra paraguaya.

Los efectos negativos de esta reforma tributaria en nuestro sector se traducirán en una disminución de las exportaciones de productos industrializados -harina y aceite- afectando a la recaudación de impuestos directos. Además, las agroindustrias, tendrán menor competitividad generada por tener que “exportar impuestos” (IVA), menor utilización de la capacidad instalada -incluso ocasionando cierre de las plantas-, con lo cual se prescindirá de empleos directa e indirectamente relacionados a las actividades industriales y se estimulará la exportación de soja en estado natural, para lo cual se puede operar sin necesidad de mantener grandes estructuras fabriles con los costos asociados.

El modelo agroindustrial permite un ingreso de divisas constante a lo largo del año, generando un “efecto derrame” positivo sobre los otros actores de la cadena de valor, como camioneros, transportistas fluviales y proveedores de servicios industriales (mantenimiento, instalación, insumos, etc.).

Los productores agropecuarios también se benefician con una agroindustria fuerte, ya que les garantiza un mercado demandante durante todo el año, especialmente en años de caída en la cosecha como el actual.

Las industrias agrupadas en CAPPRO queremos competir en igualdad de condiciones con las plantas de otros países y con las empresas radicadas en el país que solo exportan soja en estado natural, beneficiando a industrias instaladas en el extranjero. Tenemos las condiciones, los recursos humanos y la tecnología para exportar productos industrializados con mayor valor agregado al mundo en lugar de seguir enviando materias primas para que otros países aprovechen los beneficios de su industrialización.

Finalmente, la gran pregunta que debemos hacernos es, ¿queremos generar empleos en Paraguay o en otros países? El voto de los Senadores y Diputados pondrá en evidencia la respuesta.

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