FoodNewsLatam - El sector lácteo mexicano enfrenta retos de producción, consumo y percepción

 

facebook  Twiter  In Instagram logo Youtube

El sector lácteo mexicano enfrenta retos de producción, consumo y percepción

México Lácteos

México consume 124 litros de leche por persona al año, una cifra que ubica al país en un nivel intermedio a escala global, aunque aún 56 litros por debajo de los 180 litros per cápita anuales que recomienda la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El dato, correspondiente al último reporte oficial de 2022, contradice la percepción generalizada de que los mexicanos rechazan este alimento. Lo que sí queda claro es que el sector enfrenta una ecuación compleja: demanda creciente, producción insuficiente y una cultura de consumo distorsionada por el azúcar y la desinformación.

Lina Pohl, representante de la FAO en México, subrayó que tanto el consumo como la producción han registrado una tendencia ascendente en las últimas décadas, impulsada en parte por programas federales como Leche para el Bienestar y el Programa de Adquisición de Leche Nacional. "Con estos programas se empezó a masificar el consumo de leche", afirmó Pohl durante el Día Mundial de la Leche.

La producción nacional alcanzó aproximadamente 13.9 millones de toneladas en 2024, un alza de 1.7% respecto al año anterior, consolidando a México como el segundo productor de leche en América Latina, detrás de Brasil. Sin embargo, las importaciones de leche descremada en polvo representan alrededor del 90% del consumo total interno de ese ingrediente, lo que expone la brecha estructural que separa la producción nacional de la demanda real de la industria. En 2023, el país importó cerca de 125,000 toneladas de leche en polvo por más de 427 millones de dólares, y aún depende del exterior para cubrir aproximadamente el 27% de su consumo de queso y el 5% de mantequilla, pese a ocupar el quinto lugar mundial en consumo de este último producto.

Para cerrar esa brecha, Pohl señaló que es indispensable invertir en infraestructura de secado y almacenamiento, así como elevar los estándares de calidad del producto nacional. La dependencia de importaciones de granos para la alimentación del ganado también coloca al sector en una posición vulnerable, por lo que especialistas del sector insisten en diversificar las fuentes de abasto.

Más allá de la logística, persiste un problema de percepción. La barrera principal no es económica —los programas públicos ofrecen leche a precios accesibles en zonas rurales y urbanas— sino cultural. "A veces preferimos comprar un litro de bebida carbonatada que un litro de leche", señaló Pohl, apuntando a un cambio en los hábitos de consumo que prioriza el sabor dulce sobre el valor nutricional.

Y ese valor es considerable. La leche aporta nueve nutrientes esenciales —vitaminas A, D, B12, B2, B6 y B9, proteínas, calcio y fósforo— cuyo consumo regular se asocia a mayor densidad ósea, menor riesgo de fracturas en adultos y mejor función cognitiva. Investigaciones especializadas vinculan además el consumo habitual de lácteos con una menor incidencia de osteoporosis, especialmente en personas mayores.

Uno de los mitos más arraigados es que la leche engorda. La evidencia científica no lo respalda. El problema, como explica Pohl, está en la oferta disponible: el mercado está dominado por leches saborizadas y con azúcares añadidos. "Hemos entrado en una trampa porque queremos responder al gusto del consumidor. El consumidor en México es un consumidor con un paladar que requiere azúcar", advirtió.

El otro frente de desinformación es ambiental. Aunque la ganadería produce metano, dióxido de carbono y óxido nitroso, el impacto de la producción de leche es significativamente menor al de la producción de carne. Las bebidas vegetales, por su parte, tampoco son neutrales: su elaboración demanda grandes volúmenes de agua y suelo. La discusión, en todo caso, no debería polarizarse sino orientarse hacia prácticas ganaderas más sostenibles y una industria láctea nacional más competitiva.

Para la FAO, el margen de crecimiento en México es real. La recomendación es clara: dos a tres porciones diarias de leche, yogur o queso como parte de una dieta equilibrada. Lograrlo exigirá tanto políticas de producción como una apuesta decidida por la educación nutricional.

Suscribase Newsletter semanal food

Otras publicaciones

ING logo DAIRY  logo DRINK

-

_

Proveedores Destacados

 

Wipotec Logo
Exberry logo PP
Logo Sethness Roquette
Beneo logo
NHU logo
doehler logo   
kiwi enzyme logo

Logo Synergy

Plant-based

         Logo Tomra
    Rousselot Peptan
Oterra
 Logo Sweegen
|